La Catedral de Sal en Zipaquirá – Colombia.

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La Catedral de Sal, cerca de Bogotá, es uno de los imperdibles en cualquier visita a la capital Colombiana.

Fotos: Shutterstock

Si bien cuando la teología cristiana habla del Cielo o el Infierno no hace referencia a lugares físicos, todos solemos ubicarlos de forma natural al primero en el espacio y al segundo, en el interior de la Tierra. Por eso cuando nos topamos con una Catedral enclavada a 180 metros de profundidad, instintivamente y conforme nos íbamos sumergiendo, las preguntas surgían con igual magnitud que la fascinación.

Nos encontrábamos en Zipaquirá, a tan sólo 42 km de Bogotá. Allí donde en el año 1816 se inició la obra de cuatro socavones para la extracción de sal. El mismo lugar que a partir de 1953 albergó, en las antiguas galerías cavadas dos siglos antes por los “muiscas”, la primera catedral, dando respuesta a la devoción de los obreros de la mina. Y exactamente donde en 1995, se inauguró la nueva Catedral de Zipaquirá, según diseño de Roswell Garavito Pearl, con Viacrucis, Cúpula y naves.

Lo cierto es que la experiencia de visitar este lugar sorprende incluso a quien no profesa la religión católica. Porque realizar el Via Crucis, por túneles con paredes que registran el pasado y la existencia de sal en el lugar, y al mismo tiempo dotan de una mística especial al momento, es fascinante.

La obra es magnífica y la iluminación le otorga color a la profundidad y el silencio, así también como a las esculturas y las Vírgenes que decoran el lugar. El camino permitirá lavar los pecados en un túnel con escalones abruptos (no para cualquiera) y por supuesto, llegar a las tres naves principales, donde se encuentra la cruz más alta del mundo ubicada bajo tierra (16 m) y la cúpula de 11 metros de altura y diámetro de 8 metros. La misma fue tallada totalmente en sal y simboliza desde su interior al mundo y al cosmos; así como también la unión entre la tierra, el planeta azul y el cielo que la cobija.

Pero el complejo es aún más grande y al recorrerlo uno se topa con el Espejo de Agua, una especie de piletón de tan sólo 10 cm de profundidad que por su alto contenido de sal (308 g) logra el increíble efecto espejo, o las esmeraldas de Muzo, el pueblo que es meca mundial de esta piedra preciosa, así como un show de luces y otras de las tantas atracciones de este lugar que vale la pena visitar.

www.catedraldesal.gov.co

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2 comentarios

  1. Visité esa Maravilla subterránea en el 2014. La descripción de esta nota es muy elocuente y aproxima en mucho la majestuosa experiencia. Grande fue mi sorpresa cuando una colombiana que caminaba dentro, se dio cuenta que era argentina, y me invitó a acompañarla hasta un sector de galerías. Qué emoción!!!! En un ahuecado de sal estanba la estatuilla reluciente de Nuestra Virgen de Luján……. La verdad es que es Pueblo adora la Argentina, A cada paso te dicen ppor la calle: “Argentina? gente Querida…….” VALE LA PENA, si llegan a Bogotá, es imperdible.

    • gracias por tu comentario! Y realmente, es así como dices, se nos estima mucho por allá, creo que es mutuo el cariño con los colombianos.

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