Central Florida, un universo por descubrir.

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El entretenimiento y los servicios de Orlando se extienden hacia el centro de Florida, convirtiendo a esta zona en una buena alternativa hasta para disfrutar de los parques tradicionales.

Por Esteban Goldammer @gauchods

Uno podría pensar que el título de la nota es casual, que la palabra “universo” refiere a una gran cantidad de cosas. En cierto modo es así, porque descubrimos que la región de Central Florida presenta atractivos suficientes para convertirse en un destino propiamente dicho. Porque a sus innumerables ofertas de entretenimiento para todas las edades, le suma propuestas interesantes de hotelería o la posibilidad de alojarse en casas en alquiler con todas las comodidades y reducir los costos de cualquier estadía en Orlando (fundamental para familias numerosas) y por supuesto, muy cerca de todos los parques. Pero claro, si además consideramos que el Kennedy Space Center es uno de esos grandes atractivos de la región de Central Florida, el significado de “un universo por descubrir” se convierte en literal.

Al infinito y más allá

En cualquier destino del mundo, cuando cae la noche, uno suele tomarse un rato y observar el cielo y las estrellas. Casi podríamos decir que es un clásico de todo viaje, como si el hacerlo potenciara en cierto modo el magnífico encanto de las vacaciones. El Kennedy Space Center viene a satisfacer esa necesidad con creces porque se trata de la vivencia de todo lo que significaron las misiones aeroespaciales desde la década del 60 en adelante, no sólo permitiendo un viaje hacia el pasado, sino también hacia el presente y al futuro con la Estación Espacial Internacional y la Cápsula Orion que viajará a Marte, cubriendo una distancia 18 veces más larga que a la Luna.

Desde el primer momento, cuando uno se topa con un personaje enfundado en el típico traje de astronauta que se presta a la foto de rigor, el recorrido por el Kennedy Space Center tiene esa dosis de magia y fascinación capaz de cautivar a grandes y chicos. Por detrás asoman las réplicas de cohetes que forman parte del Rocket Garden y permiten dimensionar la carrera aeroespacial.

Los pabellones son muchos y conviene llegar temprano y llevar calzado cómodo para recorrerlos todos. En la visita se podrán observar la evolución de los trajes, las naves, las cápsulas y hasta réplicas de los tableros de control de misiones como Mercury y Apollo (en este, además, se puede revivir el conteo y lanzamiento de la nave), como así también experimentar un despegue a través del Shuttle Launch Experience, un simulador de lanzamiento.

La evolución se observa en cada paso, en las distintas misiones Apollo y en la creación del transbordador Atlantis que posibilitó la reutilización no sólo de la nave, sino también de los tanques de combustible. Hoy el Atlantis está exhibido y su carcasa deteriorada es sinónimo del esfuerzo y la tenacidad de cientos de personas (algunas hasta han entregado su vida) y que se encuentran homenajeadas a través de pabellones como Heroes & Legends y el Astronaut Memorial.

El Kennedy Space Center permite revivir todo lo que nació como un sueño y se potenció con el desafío de John F. Kennedy al anunciar, a principios de la década del 60 y tras el éxito de Alan Shepard (el primero en caminar en el espacio), que en diez años el hombre estaría llegando a la Luna. Y así fue. Pero tal vez la verdadera dimensión de todo esto, uno la toma cuando piensa en las pequeñas cosas de todos los días, como el celular, el GPS o la TV satelital. Nada de eso sería hoy posible si, allá por 1962, el cohete Delta no hubiera puesto en órbita el primer satélite, abriendo el espacio como un recurso. Desde entonces, son miles los satélites que orbitan la tierra y que sin darnos cuenta, nos facilitan la vida diaria.

Otra de las atracciones del Kennedy Space Center es poder encontrarse con un astronauta y conversar acerca de las vivencias y sensaciones personales. Por supuesto, como nos dijeron, hay mucho que no se puede contar y quedará en el misterio. Por último y sólo para aquellos que gozan de muy buena fortuna (no fue nuestro caso) quedará el presenciar un despegue. No es fácil, si bien hay un cronograma, los lanzamientos pueden aplazarse hasta por la simple presencia de un ave en la zona. Así que, como mencionamos, hace falta bastante buena suerte.

Cocoa Beach, con toda la onda surfer

Si además de los parques se quiere disfrutar del sol, la playa, la familia, los amigos, en un ambiente relajado, este es el lugar. Situada a 45 minutos de Orlando y 3 horas de Miami además de ser la ciudad más importante de Florida´s Space Coast, es reconocida por sus espectaculares olas y por ser la capital del surf de los Estados Unidos. Allí nació Robert Kelly Slater, un verdadero ícono de este deporte, coronado 11 veces campeón del mundo de la World Surf League.

Por supuesto, no todo es surf en Cocoa Beach; las posibilidades de diversión y esparcimiento son tan abundantes como sus 110 km de playas. En The Thousand Islands, el grupo de islas ubicadas en la laguna Banana River, uno puede realizar actividades náuticas variadas y vivir el contacto pleno con la naturaleza, disfrutando del encuentro con especies como pelícanos, delfines, manatíes y más.

Si se trata de animales, el Brevard Zoo también garantiza una experiencia inolvidable con más de 180 especies de todo el mundo, entre los que destacan los canguros y el Dragón de Komodo, el lagarto más grande del mundo (llega a medir 3 metros de largo). Para los amantes de los aviones, el War Bird Museum, con aviones de la I Guerra Mundial y la posibilidad de volarlos, es una parada obligada. Puerto Cañaveral, por su parte, es destino de cruceros y punto de partida del Victory Casino Cruises, una embarcación que ofrece vivir toda una experiencia de juego durante una jornada de navegación. La pesca obviamente juega un papel importante en esta zona, tanto para practicarla desde los muelles como embarcado.

Otro atractivo de Cocoa Beach es la gastronomía. La oferta es amplia y variada, ya sea dentro del puerto o en Pier Cocoa Beach, el histórico muelle que tiene locales comerciales, bares y restaurantes, donde se puede degustar un exquisito Mahi-Mahi (pez de carne suave y sabor dulzón) o acompañar una buena cerveza helada con langostinos o el Southern fried gator (yacaré frito).

Legoland Florida Resort, para ser niños otra vez

Legoland es una invitación a olvidarse de la edad y disfrutar como verdaderos niños. Los ladrillos más famosos del mundo cuentan en esta zona de Florida con un hotel 5 estrellas, un parque de diversiones y el flamante Legoland Beach Retreat, una villa con bungalows, club house, piscina y playa de arena.

El imperio de los ladrillos más famosos del mundo deslumbra aquí con sus atracciones para chicos de 2 a 12 años, donde se pueden encontrar desde montañas rusas y otro juegos hasta un parque de agua con piscina con olas y toboganes, escuela de manejo, trenes y un universo de ladrillos que recrea espacios como el museo Madame Tussauds o el SeaLife Aquarium. Sorprenden el Miniland, con reproducciones de ciudades emblemáticas y 20 millones de ladrillos Lego, o esculturas como dragones, la cabeza de Einstein (250 mil ladrillos) y la réplica a tamaño real de un Ford Mustang (195 mil ladrillos). ¡El parque tiene un total de 60 millones de ladrillos!

La novedad esta temporada son los bungalows (próximos a inaugurarse), que deslumbran con habitaciones y espacios tematizados, así como ya lo viene haciendo el hotel, donde abundan los detalles que permiten encontrar diversión incluso en los ascensores, que se convierten en una disco con música y luces de colores, un reflejo del espíritu del lugar.

Encuentro salvaje: Safari Wilderness Ranch

Nombrado uno de los “10 mejores en U.S.A.” en 2015 por Fodors.com, este safari es un verdadero encuentro con la naturaleza. En un campo de más de 100 hectáreas ubicado en Lakeland, con ríos, lagunas e islotes, el Wilderness Ranch recibe al visitante con un recorrido a través de un pequeño bosque de cipreses que anticipa una experiencia placentera. El perfume de la mañana y el campo se apoderan de los pulmones, mientras el vehículo preparado para el tour guiado espera a ser abordado.

El safari permite el acercamiento a animales exóticos. Son un total de 55 especies de todos los continentes (exceptuando la Antártida), entre los que se destacan dromedarios y camellos, antílopes, cebras, ejemplares de orix, vacas Ankole-Watusi. avestruces. Durante el recorrido se puede observar, alimentar algunos animales e incorporar conocimientos tales como que las rayas de la cebra y sus movimientos en grupo impiden a los depredadores identificar cuál es la última de la manada, o que por los gigantes cuernos de las vacas Watusi circula la sangre que sube caliente y baja fresca, funcionando como una especie de refrigerante natural para soportar las altas temperaturas de la sabana africana. Estos son solo algunos de los datos que uno puede llevarse al final de la jornada.

Dentro del rancho se pueden realizar varios tipos de actividades, como el safari en kayak o en camello, o la favorita del público: alimentar a los lémures, una experiencia que, sin dudas, vale la pena.

Sentirse un verdadero cowboy

Westgate River Ranch Resort es otro de los grandes atractivos de Central Florida. Allí el espíritu del lejano oeste gobierna cada jornada y más aún el día sábado, momento en que los visitantes pueden disfrutar de un auténtico rodeo norteamericano. El lugar cuenta con una granja que fascina a los más chiquitos y que incluye cabras, gallinas, conejos y muchos otros animales. Por supuesto, las verdaderas estrellas del lugar son los caballos y las cabalgatas son parte ineludible de cualquier estadía.

Las actividades en Westgate River Ranch son muy variadas y hay que hacerse tiempo para experimentarlas a todas. Una excursión en aerodeslizador en busca de cocodrilos y fauna local, tiro al plato con escopeta, minigolf, toro mecánico y tirolesa son sólo algunas de las muchas opciones que tiene este lugar que, además, ofrece una muy buena gastronomía: las ribs con barbacoa es uno de esos platos difíciles de olvidar.

En cuanto al alojamiento, las posibilidades aquí son numerosas y van desde habitaciones tradicionales de hotel, pasando por casas enteras y glamping hasta llegar a los Teepee, tiendas indígenas que combinan a la perfección cierta rusticidad con la comodidad de una habitación de hotel. En estas últimas opciones, el aire libre se disfruta con barbacoas propias y grandes fogones para compartir noches verdaderamente inolvidables.

Recuperando energías

Hay dos lugares que merecen ser visitados si lo que se desea es tomar un poco de aire y darle un poco de tranquilidad a una estadía de varios días. Uno de ellos es el Bok Tower Gardens, el maravilloso legado de Edward Bow a la comunidad norteamericana que lo acogió siendo un inmigrante danés. El lugar es hoy un gran parque de 20 hectáreas donde se conserva y protege la flora y fauna autóctonas. Es un verdadero placer caminar acompañado por el canto de los pájaros a través de  senderos poblados de pinos, robles, palmeras y especies de flores como azaleas, camelias y magnolias. El entorno es ideal para abstraerse en los propios pensamientos y sentir la paz del lugar desde alguno de los tantos bancos ubicados a lo largo del trayecto.

Dentro del Bok Tower Gardens se puede encontrar un museo, un restaurante, una tienda y el recientemente inaugurado Hammock Hollow Children´s Garden, un espacio recreativo para chicos, con juegos y actividades variadas. Por supuesto, el punto obligado de la visita es la torre que da nombre al parque (el Taj Mahal of America), que se encuentra al pie de un pequeño lago con peces Koi y que contiene en su interior un carillón (órgano gigante de campanas) que además de inmortalizar con su sonido cada jornada, se disfruta en conciertos diarios programados.

También para un paseo tranquilo es recomendable una visita a la ciudad de Lakeland, que además de caracterizarse por los lagos que sirven de refugio a  maravillosos cisnes (una herencia de la Reina Elizabeth de Inglaterra), se destaca por la atmósfera apacible de sus calles y parques. Los amantes de la arquitectura tendrán en Lakeland su pequeño paraíso, ya que contiene la mayor colección en una misma ciudad, de los trabajos del afamado arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright. El “Child of the Sun”, sede de la Florida Southern College, es uno de los tantos edificios que se puede visitar y que expone la capacidad y jerarquía de este virtuoso que sorprende incluso a quien no entiende nada de diseño arquitectónico. Vale la pena descubrirlo.

Más información en visitflorida.org

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