CUBA, las perlas del Oriente.

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Más allá del circuito clásico de Cuba, conformado por La Habana y Varadero, las ciudades del Oriente cubano crecen como una alternativa que conjuga historia, cultura, naturaleza e increíbles playas. 

Claramente no hacen falta excusas para visitar Cuba, tierra plagada de atractivos, costumbres, gente maravillosa, sol y un mar Caribe que parece bañar la isla al ritmo del son. Sin embargo, teníamos la nuestra: visitar FIT Cuba 2017, la feria de turismo que año tras año convoca a los distintos jugadores del rubro. Y claro, a partir de ahí, descubrir los encantos de este país que colma plenamente toda expectativa. 

Luego de la escala en Panamá, arribamos al Frank País, el Aeropuerto Internacional de Holguín. Hay que  reconocer que pisar suelo cubano ofrece sensaciones únicas, uno llega con todo un bagaje emocional y esa necesidad de conocer la cultura e interactuar con la gente que, de por sí, se muestra amable y mucho más si el turista es argentino. No tardamos en establecer contacto con el “pueblo” cubano, ya que el calor y la humedad nos “obligaron” a aclimatarnos con unas frescas Bucanero (la cerveza cubana), justo antes de subir a la guagua (autobús) con destino al hotel para empezar a vivir este fascinante destino.

 

Holguín: cultura y naturaleza

Basta mirar por la ventana del avión antes de aterrizar, para descubrir que si hay algo que abunda en la provincia de Holguín es el verde y la naturaleza. Allí las montañas y los bosques tropicales se mantienen prácticamente vírgenes y son el deleite para quienes practican el turismo ecológico, así como también de aquellos que buscan playas distintas a las de otras zonas de Cuba.

La ciudad de Holguín es la capital de la provincia y también se distingue por el verde. Se la conoce como “la ciudad de los parques” porque en su trazado incluye cinco grandes parques que antiguamente estaban ligados al desarrollo histórico y social. El más grande de ellos (Antigua Plaza de Armas) fue renombrado Calixto García en honor a García Iñiguez, uno de los grandes próceres de las gestas independentistas cubanas. Allí se encuentra la Plaza de la Revolución, el Mausoleo que contiene los restos de este héroe nacional y el Bosque de los Héroes, un espacio de 120 mil metros cuadrados reforestado con vegetación autóctona.

La Catedral de San Isidro (1720); La periquera (antigua Casa de Gobierno y actual Museo Provincial de Historia) que debe su nombre a los uniformes verdes y rojos (como pericos) de los soldados españoles sitiados en su interior en 1868; y la Loma de la Cruz son algunos de los lugares que visitamos durante nuestro paso por la ciudad. Este último es históricamente un punto de observación, desde allí se puede apreciar Holguin en toda su extensión y es el destino final de la procesión de las famosas Romerías de Mayo, las fiestas que distinguen a la ciudad. Claro, es necesario estar en buen estado o tomarse los descansos necesarios para subir los 458 escalones con el fin de alcanzar la cruz y obtener el premio de una vista maravillosa. Por supuesto, también se puede ascender en auto, pero se pierde la hazaña.

Sol y exquisitas playas

Cuando uno piensa en la playa perfecta, suele imaginar arena blanca, aguas transparentes y tibias, y el marco inigualable de vegetación con distintos tonos de verde. Bueno, eso y un poco más es lo que uno encuentra en el Oriente cubano, donde destacan tres playas en particular: Guardalavaca, Pesquero y Esmeralda.

Las recomendaciones para disfrutarlas a pleno son asegurarse un coco o algún trago para matizar el calor y entregarse a la fascinación de ese mar que se debate entre tonos azules y verdes de distinta intensidad. Por supuesto, será difícil conformarse con un trago teniendo a disposición la modalidad all inclusive de los hoteles de esta zona. En materia de comidas, los frutos de mar están a la orden del día por su frescura y variedad.

Para quienes reniegan de la reposera y necesitan descargar sus energías, las posibilidades son muchas y van desde snorkeling y buceo (las formaciones coralinas garantizan la oportunidad de observar infinidad de peces de variado tamaño y color) hasta windsurf, kayakismo o paseos en velero o catamarán.

Aquellos que deseen nadar con delfines, pueden hacerlo en el Parque Natural Bahía Naranjo y llevarse un recuerdo imborrable de esta experiencia que fascina a grandes y chicos.

Por supuesto, en un día de playa (como durante toda la estadía en Cuba) no faltará la música y mucho menos, alguien que la toque en vivo. En esa pasión uno puede encontrar la esencia del cubano, una persona alegre y con una amabilidad que va más allá de la imaginación, siempre con una sonrisa y con una palabra que levanta cualquier estado de ánimo, algo magnífico de vivir y escuchar.

Muy cerca de estas playas se encuentra el Cayo Bariay, donde desembarcó Cristobal Colón en 1492 y, según afirman, se refirió a estas como “las tierras más bellas que ojos humanos hayan visto”. Por supuesto no vamos a desmentirlo, sino, casi con seguridad, a confirmarlo.

En el Cayo se encuentra el Parque Monumento Nacional Bariay, donde se puede apreciar un fuerte español del siglo XIX y chozas de aborígenes. Allí se levantó en 1992 y con motivo del 500º Aniversario del desembarco de Colón, un monumento que simboliza el encuentro de las dos culturas.

Por supuesto, después de cada paseo o día de playa y si todavía quedan fuerzas, aguardan las discos de cada hotel, que suelen concentrar turistas ávidos de dominar los distintos ritmos. Claro que a los pataduras nos queda acodarnos en la barra y disfrutar de quienes sí saben lucirse.

Cayo Saetia, de otro mundo

Ubicado en el Municipio de Antilla, es una de las excursiones imperdibles de la provincia. Partimos temprano en bus para embarcarnos luego en un gran catamarán equipado con todo lo necesario para navegar durante algo menos de dos horas (entiéndase como “necesario”: una suculenta barra de tragos y música). Así, luego de disfrutar del sol y el arrullo del agua, descendimos cual conquistadores en la playa del Cayo. El lugar es soñado, finísima arena blanca y aguas transparentes con la temperatura justa invitan a asolearse o a entregarse al snorkeling, una de las actividades del lugar gracias a su barrera coralina que permite ver innumerable cantidad de peces.

Luego del almuerzo, nos montamos en un vehículo 4×4 y realizamos un safari por este cayo de 42 km2 de extensión que albergó el mayor coto de caza de Cuba, por lo que allí se ven además de la fauna local, especies de otros rincones del planeta: jabalíes, búfalos, avestruces, pavos reales, cebras, tocororos, antílopes, entre otros. El lugar es ideal para los amantes de la fotografía, ya que podrán captar excelentes tomas y volver a casa con un gran recuerdo de este increíble cayo.

La isla posee además un hotel para quienes desean alojarse y pernoctar entre tanta riqueza natural. Dicen que la experiencia de pasar la noche allí y dormir al arrullo de la brisa marina y los sonidos de insectos y animales es sumamente gratificante.

Camino a Santiago: Birán

Santiago de Cuba es otro de los destinos imperdibles del Oriente cubano. Es la segunda ciudad en orden de importancia y tiene su propio ritmo, distinto e inconfundible. Pero antes de llegar a ella, tuvimos la oportunidad de hacer un alto en Birán, lugar donde nacieron y se criaron Fidel Castro y sus hermanos: Ramón y Raúl Castro, el actual presidente.

En esta modesta localidad se encuentra la primera casa de Fidel, transformada en museo abierto al público en noviembre de 2002. La casa original de madera se destruyó a causa de un incendio en 1954, pero 20 años después se reconstruyó una réplica que exhibe la cama donde Lino Ruiz parió a cada uno de sus siete hijos, la cuna donde durmieron y todo tipo de pertenencias de la familia Castro que permiten hacerse una idea de cómo era su vida por entonces.

La finca sorprende con su añosa arboleda y tupida vegetación, e invita a caminar para descubrir el resto de los objetos y edificios: el primer auto de la familia, así como también la vivienda de la abuela, la valla para peleas de gallos, el bar, la carnicería, el correo y el telégrafo, la escuelita y la casa de la maestra y los bohíos de los haitianos. Dentro de la escuela, se exhibe el pupitre donde quién sabe si un ilustrado Fidel ya soñaba con grandes cosas.

En Birán también se encuentra el Mausoleo de la Familia Castro, donde están los espacios reservados para los restos de Emma y Raúl Castro, los dos únicos que siguen con vida, y falta obviamente la tumba de Fidel que se encuentra en Santiago de Cuba y que merece una visita para revivir la mística del líder de la revolución y sumarse a la admiración que prodigan cubanos y extranjeros, además de disfrutar del pintoresco cambio de guardia que se repite cada 30 minutos.

Santiago, cuna de todo

Santiago de Cuba enamora. Fundamentalmente, por su gente, amable, alegre y musical. Sí, aquí la música es una característica más de la personalidad. Porque esta es la cuna del ron y de todos los géneros musicales de la isla (desde la salsa hasta el son). Es la tierra de Sindo Garay, Compay Segundo, Ñico Saquito y Eliades Ochoa, entre muchos otros. Por eso no es casualidad que también tenga los mejores carnavales de Cuba.

Fundada por Diego Velázquez en 1515 (cuya casa es hoy museo), la ciudad se distingue por el trazado asimétrico de sus calles y los desniveles del terreno donde está asentada. Los cubanos la distinguen como la “ciudad héroe” por su historia ligada a la revolución cubana. Por eso una visita a la misma, si bien puede incluir el plan playero, obliga a recorrer algunos de los escenarios y monumentos que registran ese pasado.

La Granja Siboney, donde se planeó el frustrado asalto al Cuartel Moncada que, sin embargo, fue el puntapié en la lucha contra el régimen de Batista, es Monumento Nacional desde 1979. Allí se estableció un museo con siete salas que permiten conocer los preparativos y consecuencias del asalto al Cuartel. Tomas fotográficas, armas y objetos personales de los asaltantes se exhiben en esta casita cuyo mobiliario y paredes están pintados de rojo y blanco. En estas últimas se observan los orificios de bala que el régimen se encargó de mostrar como producto de un enfrentamiento armado que no existió.

El propio Cuartel Moncada fue testigo de la lucha desigual de los revolucionarios y es hoy la Ciudad Escolar 26 de Julio, que en su interior posee un área reservada al museo que registra los hechos del día que 135 jóvenes dirigidos por Fidel atacaron el Cuartel, el Hospital Saturnino Lora y el Palacio de Justicia.

A tan sólo 20 kilómetros de la ciudad, se puede visitar la Basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Santa Patrona de Cuba. El lugar está enclavado sobre una antigua mina de cobre y ofrece unas panorámicas de la ciudad que bien valen la pena, aún para el que no profesa la religión católica.

La Virgen, conocida como “La Mambisa”, sincretiza con la diosa orisha Oshun (Cachita), la dueña del amor, de la feminidad y del río, el símbolo de la sexualidad femenina. Este sincretismo y los milagros que se le atribuyen explican por qué este es uno de los sitios más venerados por los cubanos. Prueba del gran fervor que genera, es la colección de ofrendas que se pueden ver en la Capilla de los Milagros, que acumula desde joyas hasta medallas olímpicas y camisetas de béisbol.

Otro de los destinos imperdibles es el Castillo San Pedro de la Roca, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Se trata de una fortaleza militar construida en el año 1638 por orden del entonces gobernador Pedro de la Roca y Borja, con el objetivo de proteger a la ciudad de Santiago de Cuba contra cualquier ataque naval. Es también conocido como Castillo del Morro, por estar enclavado sobre una elevación a 74 m.s.n.m. El mismo alberga el Museo de la Piratería y registra los principales acontecimientos de la batalla hispano-cubano-americana en 1898, que tuvo al hundimiento del Crucero Maine como suceso histórico más destacado. Recorrer el fuerte es remontarse al pasado, pero sin dudas la experiencia más grata llega con el atardecer, cuando se lleva a cabo la ceremonia del cañonazo mambí a cargo de un grupo de soldados con atuendo de época. ¡Imperdible!

Bayamo, para terminar de entender

Dicen que no es lo mismo oír hablar de Bayamo que estar allí. Y es un poco así. El aire y los tiempos en esta ciudad son distintos a los de otras ciudades, ni hablar respecto de La Habana. Recorrer sus calles y estar en contacto con la gente puede resultar una experiencia de lo más gratificante. El bayamés es simple, laborioso y orgulloso de su ciudad, al punto de que la misma asombra por su limpieza y prolijidad. Una excelente forma de recorrer Bayamo es realizar el paseo por el centro histórico en carruaje, usualmente el mismo cochero suele ser un excelente y orgulloso guía.

Es importante destacar que la ciudad fue clave en las luchas por la independencia, que tienen a Carlos Manuel de Céspedes (considerado el Padre de la Patria) y Perucho Figueredo (creador del himno nacional) entre sus grandes protagonistas y que el mismo pueblo bayamés que prefirió incendiarla en 1869 antes de verla esclava de España. Por eso la arquitectura que uno ve en la ciudad no es netamente colonial, aunque no deja de ser extremadamente pintoresca.

Es recomendable visitar el Museo Casa Natal de Céspedes que tiene 5 salas dedicadas a quien fuera también primer presidente de la Cuba en Armas y al Museo de Cera que exhibe figuras de los personajes más representativos de la cultura, el deporte y la historia cubanos. La visita a Bayamo no puede dejar de lado una excursión a Parque Nacional Turquino, donde además de practicar senderismo y maravillarse con la fantástica flora y fauna local, se accede a la Sierra Maestra, también escenario de pasajes históricos ineludibles. Allí se puede visitar la Comandancia La Plata, sitio desde donde Fidel Castro dirigió la guerrilla en su lucha contra el ejército de Fulgencio Batista y donde operó la Radio Rebelde, emisora de la Revolución cubana fundada por Ernesto Che Guevara. Es un raid que requerirá un poco de esfuerzo físico, ya que los vehículos no llegan hasta el lugar, pero sin dudas deja al visitante con ese sentimiento de que la visita a esta gran isla, colmada de gente amable, música, tabaco, ron, playas y mucha historia, bien valió la pena.

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