Entrevistamos a Guillermo Bonetto de Los Cafres.

0

Los Cafres es una de las bandas fundacionales del reggae latinoamericano. Actualmente, recorre el continente presentando su nueva producción llamada Alas Canciones. En un alto en el camino, el frontman de la banda, Guillermo Bonetto conversó con Travel Magazine y nos permitió entrar a conocer su mundo más íntimo.

Por Andre Bisso @andybisso / Fotos: Gentileza Bonetto

Armar una banda es algo con lo que sueñan muchos adolescentes… ¿Así empezaron Los Cafres?

​-¡Sí! ¡Similar! En este caso, fue un cuñado mío el culpable de “inyectarme el reggae”. Yo escuchaba punk y mucho rock & roll en ese momento ​y por él empecé a escuchar bandas de reggae. Él me presentó a Adrián Canedo (que tocaba la batería y se convirtió en un gran productor de artistas) y a Roberto Razul (que tocaba el bajo). Ellos se veían en Parque Rivadavia e intercambiaban discos y yo empecé a ir; un día arreglamos para encontrarnos y nos fuimos a una sala en Caballito, en la calle Aranguren, y aunque no teníamos nombre aún, fue el primer ensayo de Los Cafres. Hubo una visión muy interesante ahí y nos lo tomamos como algo “en serio”.

¿Cómo surgió el nombre Los Cafres? ¿Hubo otras opciones?

-Otros nom​bres no recuerdo… sí que Cafres no me gustaba (se ríe). La palabra “cafres” la conocíamos Adrián y yo por un libro que nos habían prestado ​de Marley, significaba algo así como “chabones”. Así nombraban a la gente de Jamaica ​”los cafres”… y bueno ¡así surgió!

¿Cuándo fue la primera vez que tocaron en público y cuál fue el repertorio?

-El primer show fue el 17 de octubre del 87, en un lugar que se llamaba Funk. Era una fiesta bien under, fue para unas 100 personas. La mayoría eran clásicos del reggae, sin temas de Marley. Bob ya tenía mucha prensa propia… ¡no necesitaba más de Los Cafres! (Ríe) Hacíamos Watermelon man, You have got me babe, teníamos algunos temas nuestros, algunos temas de UB40 y muchos covers.

Ya han cumplido 25 años juntos, las “bodas de plata”… ¿Cómo ha sido la vida del grupo en este camino recorrido? ¿Imagino habrán tenido alguna que otra rencilla?

​-​¡Ha pasado de todo! Zozobras al punto de anímicamente querer separarnos a fines de los 90`s ya con 3 discos en la calle y no ocupando el lugar que creíamos que merecíamos, con mucho desazón; te castiga sentir que no cumplís tus metas… pero lo superamos. La banda tiene un aliciente: los viajes al exterior. En lugares como Puerto Rico, México, recuperamos un poco el oxígeno y la vitalidad y se nos reconoce el trabajo que hemos encarado con tanta pasión y tanto amor, ahí renacemos.

Rencillas tuvimos, tenemos y tendremos, somos seres humanos con horizontes que a veces no se comparten. Pero nos reconocemos valiosos mutuamente. Cada uno ve las cosas a su manera, pero reconocemos también la suerte que tenemos y tuvimos al encarar este proyecto. Hay muchas formas de ver a la gente, si comprendemos la finitud que tenemos todos, que hoy estamos y al otro momento ya no, podremos enfocarnos en ver lo mágico que cada uno tiene.

¿Cuándo empezaron a viajar al exterior? ¿Cómo es la vida en una gira?

-Empezamos a fines de los 90’s. La vida de gira es interesante, no es lo que uno piensa o imagina, de ninguna forma, ni siquiera para nosotros que lo hemos hecho más de una vez. Si bien los hoteles muchas veces se parecen, y hasta las ciudades también, nunca sabes lo que va a pasar. Eso es lo que la hace más interesante porque escapa a nuestro dominio. Lo que sí, ¡¡¡hay que llevar de todo!!! Yo llevo una mochilita que es como mi casa. Además de un montón de ropa que uno traslada para poder elegir, llevo mis libros, una grabadora, una tableta de dibujo digital (con ella hice el arte de tapa para nuestro último disco). La tapa de “Espejitos”, por ejemplo, es una pintura de un indio hecha al óleo que pinte yo, me meto mucho a trabajar en el arte de las tapas. Y la verdad que ¡cada uno tiene sus berretines!

También tengo una guitarrita chiquitita que me acompaña siempre y que no me la hacen despachar en los vuelos. Porque si no, ¡siempre terminás peleándote con la gente de las aerolíneas! (se ríe).

En los viajes es donde más surge esto de la hermandad entre los músicos, por esta situación de convivencia y de superar las vicisitudes que puedan surgir y transformarlas en algo que hasta pueda ser divertido. O al menos intentarlo. ¡Y se logra bastante, ¿eh?! Hace varios años habíamos inventado el deporte del “embolling”, no tenía reglas, era un juego de palabras, era algo que ocurría cuando estábamos tan pero tan embolados que pasaba a ser divertido y de la asociación libre de ideas ¡empezaban a salir cosas tremendas! ¡Increíbles!

¿Cuál fue el primer destino al que viajaron? ¿Qué te cautiva de un lugar?

-México y Puerto Rico (allí en el estadio de Tito Puente, que alberga unas 4.000 personas). Fue muy mágico todo, muy atractivo todo. Me cautivan la comida,​ los paisajes, las mujeres, la cultura… ¡Latinoamérica tiene una cultura tan diversa y rica! ¡Es tremenda! Por ejemplo, hay una gran variedad de músicas que uno ni conoce. Incluso su comida es alucinante.

En México tenés que aprender a comer, diferenciar lo que te gusta de lo que no. Y su cultura es insondable. ¡Allí lo que me pasa es que cada vez me intereso por más cosas y siento que sé menos! Es tanto lo que se puede aprender de cada lugar…

¿Siempre sentiste una conexión espiritual con los lugares?

-Sí, toda mi vida, y siempre viví conectado al arte, dibujando y pintando para discotecas, ​hacía pinturas de diseños aztecas, mayas… y estar en el Museo de Antropología y ver los tótems que yo dibujaba o las Piedras del Sol (mal llamados calendarios aztecas) es ¡muy emocionante!

​¡No muchos conocen esta faceta tuya! ¿Como seguirá el 2017 para Los Cafres?

-Agosto y septiembre nos encontrarán de gira por Estados Unidos y México, y luego trataremos de seguir recorriendo más nuestro país. La presentación de “Alas canciones” ya la hicimos en Rosario y Córdoba, me gustaría poder hacerlo en otras ciudades, en otras provincias. Para más adelante nos quedará viajar a Colombia. 

¿Qué es lo que más te gusta de cuando inician una gira y luego, de cuando volvés a tu casa?

-El comienzo de una gira está cargado de expectativas, entusiasmo, uno suele llevar algo nuevo para mostrar… o vas a lugares nuevos, con gente distinta y todo eso genera buenas sensaciones. Y el volver… es volver a tu hogar para recargar las pilas; llegas súper cansado pero con regalos y cositas que llevás para tu casa, para los tuyos, tu familia y tus hijos y venís cargado de anécdotas que todos quieren escuchar. Es reencontrarte con tu ritmo de vida, con las cosas que uno normalmente hace y le gustan.​

En el irte te encontrás también con vos, con otras facetas y en el volver te volvés a encontrar con vos, pero ya no sos el mismo que se fue porque viviste otras cosas. A mí me pasa que al ir en un avión, me encuentro con mucha inspiración para escribir. Los viajes son portales que se abren al más acá

Please follow and like us:
Share.

About Author

Leave A Reply

Suscribite!