Rio de Janeiro, una escapada a esta cidade maravilhosa!

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Rio de Janerio: cuna de la Bossa Nova, escenario de innumerables films y dueña de playas y escenarios naturales inspiradores, la ciudad suma atractivos para sorprender siempre.

Rio de Janeiro tiene ese imán que la hace verdaderamente irresistible, al menos para nosotros que no nos cansamos de visitarla. Tal vez sea el sol, la playa, los cariocas o el espíritu de una ciudad que lo tiene todo y que nunca deja de sorprender al turista.

En esta oportunidad, nos hospedamos en el Sheraton Grand Rio Hotel & Resort, un deleite después de cada ajetreado día y una tentación demasiado grande porque invita a quedarse y nosotros tan sólo íbamos por el fin de semana. La alta calidad de servicios, las increíbles vistas de Ipanema, Leblon y Vidigal, y el acceso directo a la paradisíaca “Prainha do Vidigal”, hacen de este hotel una excelente opción a la hora de ver dónde alojarse.

AquaRio y Museum do Amanhã

Dentro de nuestros objetivos estaban conocer algunas de las nuevas atracciones de Rio. Vale aclarar que con motivo de los JJ.OO., entre otras cosas, se inauguraron nuevas estaciones del Metro, el Museum da Amanhã y el Aquario Marinho do Rio o el AquaRio, como se lo conoce normalmente.

Con un área de 26 mil metros cuadrados, más de 8 mil animales de 350 especies distintas, el nuevo acuario es el más grande de Sudamérica. El mismo está ubicado en la renovada zona portuaria de la ciudad y entre sus objetivos están no sólo la divulgación y el conocimiento, sino también la conservación de las especies marinas que allí se albergan.

Recorrer el AquaRio es un verdadero lujo y placer. Entre sus muestras interactivas y el uso de avanzadas tecnologías, se experimenta la vida marina de una forma única. Uno de sus principales atractivos es el túnel de acrílico de 20 metros de largo por 2 de ancho, diseñado para vivir la sensación de estar sumergido a 7 metros de profundidad con todo el océano sobre nuestras cabezas y apreciando la vasta fauna marina que incluye, por supuesto, ejemplares de tiburón, una de las estrellas para los más chicos.

El Museum do Amanhã (Museo del Mañana) es otro de los lugares que amerita una visita hoy por hoy en esta ciudad maravillosa. Se trata de un museo de ciencias que inspira y sorprende ya desde su innovador diseño, desarrollado por el arquitecto español Santiago Calatrava.

Orientado en los valores éticos de sustentabilidad y convivencia, el museo ofrece un panorama de lo que serán los próximos 50 años de la humanidad y hacia dónde debemos marchar como sociedad. Entre sus exhibiciones, se destaca Inovanças que presenta 40 creaciones brasileñas que transformarán la vida de las personas no sólo en Brasil, sino en todo el mundo.

Recorrer ambos lugares nos llevó todo el día, por lo que llegar al hotel fue un verdadero placer. Apenas nos quedó tiempo para relajarnos en la pileta y prepararnos para cenar en L’Etoile, el distinguido restaurante a cargo del afamado Chef Jean Paul Bondoux que además de excelsa gastronomía, ofrece inolvidables vistas de las playas de Ipanema y Leblon.

Dos clásicos: Cristo Redentor y Pão de Açúcar

Una visita a Rio no puede dejar de lado al menos uno de los lugares que distinguen a esta gran ciudad, pero nosotros optamos por visitar los dos, lo que nos permitió volver a Buenos Aires con las clásicas dos panorámicas contrapuestas.

En la cima del Cerro Corcovado, desde 1931 está enclavada esta estatua de Cristo Redentor que bendice a todos los cariocas y es uno de las Siete Maravillas del Mundo, además del más grande atractivo de Rio de Janeiro. El mismo está ubicado en el Parque Nacional de Tijuca, a 710 metros sobre el nivel del mar, y si bien se puede acceder en furgoneta o auto, la recomendación es tomar el tren y entregarse a la contemplación y disfrute extremos. El ascenso entre la Mata Atlántica, sintiendo el fresco de la vegetación y escuchando los sonidos de las aves y otros animales, es realmente único y como si ese no fuera premio suficiente, después de los 220 escalones hasta el pie de la estatua, queda la incomparable vista de esta magnifica ciudad.

En la otra punta, en la boca de la Bahía de Guanabara, se exhibe otra de las postales clásicas de Rio de Janeiro: el Pan de Azúcar. Desde hace algo más de un siglo, este gigante de granito de más de 600 millones de años, recibe a los visitantes que se atreven al Bondinho (teleférico) que, debemos reconocer, da como “cosita”. Con dos etapas, la subida comienza en Praia Vermelha y va hasta el Morro da Urca, para después continuar hasta el Pão de Açúcar, llegando a una altura de 396 metros. Vencer el temor inicial tiene su recompensa porque desde allí se aprecian las playas de Copacabana e Ipanema, cerros imponentes como Pedra da Gávea, Corcovado y Dedo de Deus, Serra do Mar y muchos de los atractivos de una Rio de Janeiro que no deja de sorprender, aún cuando ya se la conozca.

www.visit.rio

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