Seul: Tradicional y moderna

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Expandir los horizontes a la hora de programar un viaje nos llevará a descubrir lugares únicos, como Seúl, una aventura que merece la pena por donde se la mire.

Texto y fotos: Luz Zarantonello

Para ser honesta, no conocía mucho de esta ciudad hasta el momento de emprender el viaje. Solo que Corea del Sur había pasado a ser un país independiente luego de la guerra que dividió Corea en dos y que era la cuna del Gangnam Style. Hoy puedo confirmar que realmente no conocía nada de esta ciudad, que el viajar y recorrerla me permitió entender porqué se ha convertido en exportador de tendencias de moda, tecnología y cultura pop.

Un viaje al pasado y al futuro

El viaje comienza aterrizando en el Aeropuerto Incheon, uno de los más grandes y seguros de Asia, que posee una infraestructura que maravilla, con un interior totalmente vidriado y perfectamente comunicado con la ciudad a través de un tren que desde su interior conecta con el metro, mediante un simple transbordo.

En este primer contacto comencé a comprobar mucho de lo que había leído sobre Seúl, estaba ante un transporte subterráneo catalogado como uno de los más seguros y modernos del mundo. Apenas me senté en uno de los asientos vacíos del vagón, me llamó la atención la profundidad del silencio; no se escuchan ruidos, ninguno. Y la sorpresa siguió al levantar la vista, cuando certifiqué en los carteles ubicados en los mismos coches, la indicación de apagar y silenciar nuestros teléfonos por respeto a los otros. Así es, estaba ante la primera diferencia cultural con nuestra vida occidental, no había gente hablando por teléfono en los transportes públicos.

Este viaje recién empezaba y ya estaba inmersa en un mundo nuevo que quería descubrir.

Demasiado cansada por un viaje de más de 20 horas, me esperaba la estación de metro que me acercaría a mi hotel: Seoul Station. Al llegar, ascendiendo por la escalera hacia la superficie, encontraría otro motivo por el cual esta ciudad merece ser visitada: un paisaje único, donde se combina la modernidad de una ciudad en auge con el pasado de sus palacios y templos.

Allí, frente a mí, el palacio Deoksugung resaltaba con su construcción y muros de piedra en el centro de la ciudad. Luego recorrería otros grandes exponentes: Gyengbokgung, catalogado como el más antiguo y el más grande de la ciudad; Changdeokgung, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y calificado como el más hermoso de Seúl, y la lista seguiría, ya que es una ciudad repleta de historia en sus calles.

Un desayuno nutritivo

Sin duda, había mucho por conocer. A la mañana siguiente, muy temprano, al desayunar, me topé con otra costumbre: la hora del desayuno es un momento en el que los platos a disfrutar son idénticos a los de un almuerzo o cena. Es decir, no existe un plato como la arepa, en Venezuela, o el desayuno inglés.

Según pude enterarme luego, su tradición se remonta al siglo XIV. Durante la dinastía Joseon, el rey y la reina tenían la costumbre de hacer dos comidas idénticas. La primera de ellas a las diez de la mañana y, la segunda, a las cinco de la tarde. Dichas comidas estaban conformadas por carne de res, sopas de verduras y una variedad de platos. Desde entonces, el desayuno coreano tomó el ritual de ver el desayuno como un almuerzo o cena.

El arroz es la columna vertebral de su gastronomía, por lo que cualquier otro plato preparado es para acompañar a este grano. Por tanto, en las mesas coreanas puede encontrarse, durante el desayuno, platos de arroz, verduras, mariscos, pescados, sopas, entre otros. Obviamente, en un hotel siempre habrá un espacio para la opción occidental del café con tostadas, pero cuando llego a un nuevo país, creo que sumarse en sus costumbres permite vivir en profundidad el destino elegido.

Como dato adicional a la importancia de las comidas, el pueblo coreano siempre consideró que la cura de enfermedades y la buena alimentación parten de la misma raíz y por ello siempre se tomó como un valor de gran importancia esta creencia. Es decir, se mantiene esta idiosincrasia basada en el concepto básico de la medicina oriental que sostiene que la buena salud parte de la alimentación. Por ello, una enfermedad es tratada primero con los alimentos y luego, con la medicina.

Seoullo 7017, una autopista para peatones

Volviendo al itinerario, sabía que a había mucho por recorrer y había un lugar en particular que estaba ansiosa por conocer, un paseo imprescindible que le ha dado fama mundial a Seúl: la autopista de peatones. Se trata de una carretera elevada construida en los años 70, Seoullo 7017, un jardín público elevado sobre la calzada que los peatones utilizan diariamente para ir al centro de la ciudad. Tiene 1 km de longitud y a lo largo de su recorrido abre caminos y puentes que conectan con los edificios que se encuentran a un lado y al otro.

Este gran paseo verde es un recorrido que merece la pena repetirse varias veces y en distintas horas, ya que permite obtener postales de la ciudad muy diferentes, además de conectarnos con todos los puntos de acceso al transporte para moverse por la ciudad. Siempre que podía, accedía a él para disfrutar de ver pasar a su gente, ya que cuenta con espacios de descanso entre sus más de 600 macetas con ejemplares de arbustos y flores, a los que se irán sumando nuevas plantas con el tiempo, con el objetivo de hacer de la iniciativa un proyecto en continua evolución.

Allí también hay siempre expresiones artísticas y pantallas en las que se reproducen presentaciones multimedia de la ciudad. De noche el paseo es un espectáculo aparte, el jardín-viaducto se ilumina con una luz azul generada por 500 lámparas led que contrasta con la iluminación blanca y amarilla de la gran urbe.

La vorágine diaria: otro espectáculo

Una de las bajadas del Seoullo 7017 conduce a Myeong-dong, una calle comercial repleta de grandes marcas, restaurants, karaokes y muchos centros comerciales que permite comprar hasta los souvenirs del viaje. Allí sorprende ver muchas, pero muchas tiendas destinadas al maquillaje y los artículos de cosmética. Indagando sobre este tema, entendería el porqué se han encargado de desarrollar artículos de excelente calidad y buen precio, con reconocimiento a nivel mundial.

El cuidado de la piel representa el 48% del total del mercado de cosméticos de Corea y está creciendo mucho más rápido que otros segmentos, como el maquillaje y perfumes. En Corea nadie cuestiona el gasto en este tipo de productos, ya que ser físicamente hermoso tiene una gran importancia para los habitantes de este país, que reconocen el impacto del envejecimiento de la piel en la salud y la apariencia física. De hecho, los coreanos han creado incluso sus propio canon de belleza, definiéndolo como una piel translúcida, un rostro cincelado, impecable y dulce de aspecto. Decidí probar estos artículos y no solo me encontré con exponentes de gran calidad, sino también que me sometieron a un estudio de la piel apenas ingresada al local para poder sumarme a su base de datos, ya que consideran indispensable hacer un seguimiento de sus productos.

Las calles comerciales son sumamente concurridas a toda hora, miles de personas transitan por allí entre neones y puestos callejeros que harán que llegue la noche casi sin darnos cuenta: estamos ante una ciudad que no duerme.

Una ciudad tecnológica

Corea del Sur es sinónimo de tecnología y hay centros comerciales enteros dedicados a mostrarnos las últimas tendencias. Pero no solo llaman la atención sus productos electrónicos (es pionera), sino también cosas como la señal de internet en todas partes y de muy alta velocidad. Así es, cuenta con la propiedad de ser una de las más rápidas del mundo.

Todo hacía que esta ciudad se fuera convirtiendo en uno de mis destinos favoritos, a cada paso encontraría espacios únicos. Una mañana de running (algo que me encanta hacer, ya que me permite vivenciar desde otro lado cada lugar que visito) encontré un oasis en medio de la ciudad: el Cheonggyecheon Stream, un paseo que tiene 8,4 kilómetros y bordea un rio artificial. Definitivamente, correr por allí fue toda una experiencia. Este paseo emplazado por debajo del nivel de la calle, en tan sólo unos metros aísla al visitante de los ruidos de la ciudad y lo traslada en segundos a la naturaleza: un arroyo, cascadas, piedras y mucha, pero mucha paz se respira en este lugar.

Este agradable paseo nació a raíz de una reorganización urbana después de la Guerra de Corea. Actualmente es el sitio ideal para descansar del frenético ritmo de la ciudad, practicar deportes, caminar o, simplemente, relajarse en sus rincones.

Sin duda hay muchos puntos turísticos para visitar, como la icónica Seoul Tower, una torre de comunicaciones a la que se accede por medio de un teleférico, siendo el viaje en sí mismo un paseo imperdible que, al llegar a lo alto del parque Namsan, proporciona inmejorables vistas de la ciudad.

Pero sugiero también dejarse perder en las calles y sus costumbres, vivir una noche en La Isla Flotante Sebitseom que se hizo mundialmente conocida gracias a la película “The Avengers: Age of Ultron” (2015). Se trata de un paseo obligado, un grupo de islotes artificiales en el lado sur del puente Banpodaegyo. Al oscurecer estos islotes en el río Hangang se llenan de luz y brillo, proporcionando un magnífico espectáculo.

La capital surcoreana dará muchos motivos para ser un destino perfecto si se decide emprender la aventura. Su gente aporta todo lo necesario para hacer que sea fácil recorrerla, siempre ayudando y agradeciendo la visita. Si se está pensando en algo distinto, moderno y diferente, definitivamente Seúl es el lugar, una ciudad diseñada para disfrutar a cada paso, combinando su pasado y tradiciones con un crecimiento en auge.

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