La calle

0

Un diseñador, una periodista y un licenciado en comercio exterior entran a un bar. No, lo estoy contando mal. Un diseñador, una periodista y un licenciado en comercio exterior entran a un galpón con pasado de taller textil y lo convierten en un gran bar.

Por Stefanía Goldammer

La pizzería La Guitarrita supo coronarse de gloria por su impecable labor gastronómica y su histórica trayectoria, pero algo acontece en el local de Niceto Vega 4942. A simple vista todo funciona como debería, con sus paredes blancas y sus camisetas colgadas, con ese aire de familiaridad barrial. Un portón pegado a la barra que separa comensales de hornos, un simple portón que casi parece no formar parte del paisaje, propone una misión en paralelo. Tan sólo atravesándolo, lo insospechable.

Escondida, sigilosa, expectante se despliega una calle. ¿Una calle? ¿Crucé un portón hacia adentro y me encuentro una calle? Bienvenidos, he aquí la gran cuestión. Los forjadores de este emprendimiento quisieron crear un bar que fuera un gran guiño a lo cotidiano. Las primeras reuniones de barra de amigos, los momentos más auténticos y divertidos, y generalmente la primera “birra” compartida suceden en los brazos barriales de algo tan simple como la calle.

Concediendo que existen grandes propuestas de recreación noctámbula que ostentan exclusividad y singularidad, acá el objetivo es volver a reclamar un terr itorio acogedor donde todos son bienvenidos y el ambiente de camaradería y confort es primordial. Eso sí, esta calle amistosa y porteña de piso de adoquines, iluminada por faroles de panamericana (literalmente hablando), tiene una distinción que la hace única entre todas las calles: una barra de primera categoría.        

Afiches pegados en las paredes anuncian orgullosos los tragos ideados por Mona Gallosi, bartender célebre de la movida local. Resultado de un gran brainstorming donde el intelecto de los tres autores del bar desplegó su raíz artística, se decidió que el destino de los cócteles es que cuenten cada uno su propio relato. Todos están pensados e inspirados en una calle de alguna ciudad del mundo, apegada a la vida nocturna característica. Recordando viajes, vuelcan su vuelta al mundo de ideas en Mona, quien trae a la realidad este city tour a las papilas gustativas. El trago porteño, por ejemplo, tiene como protagonistas al whisky y la cerveza, haciendo uso de las bebidas que predominan en la noche local. La carta es reinventada periódicamente para que siempre haya algo nuevo que probar y se vivan noches frescas y distintas dentro de este lugar que busca hacerse tradición para sus visitantes. 

La “birra en la calle” también está en el menú, porque no hay unión sin algo para todos los gustos. Y si el hambre predomina, acuérdense que estamos entre amigos y el menú es, claro, pizza de La Guitarrita. En plato de aluminio, por supuesto.

Además de un despliegue de escenografía callejera, plantas y hasta alcantarillas, esta calle tiene, entre la moto estacionada y el teléfono público, una van donde Djs invitados musicalizan la noche y artistas callejeros intervienen con graffitis. La movida cultural es elemental, versátil y sucede constantemente como en las calles de verdad.

Este misterio de perfil absolutamente accesible es una gran propuesta para todos aquellos que quieran disfrutar de un buen trago, en un lugar que destile comodidad, complicidad y cuyo desafío es que todas las noches ahí dentro sean inolvidables.

lacallebar.com

Please follow and like us:
Share.

About Author

Leave A Reply

Suscribite!