Aracaju, Brasil não tem fim

0

Más allá de los tradicionales Florianópolis, Rio o Buzios, las propuestas de playa en Brasil siguen surgiendo y cautivando al público argentino. Y así descubrimos Aracaju, un destino para ser explorado y disfrutado.

Por Ariel DivinckyFotos por César de Oliveira y Kate Salomao

Con la excusa del vuelo regular de GOL Líneas Aéreas Inteligentes a Aracaju e invitados por el Gobierno del Estado de Sergipe y la Asociación Brasilera de la Industria Hotelera, aprontamos las valijas para conocer este nuevo destino del nordeste brasileño.

La breve escala técnica en Salvador de Bahía para reabastecer combustible sirvió apenas para motivar aún más nuestra ansiedad: tan sólo 50 minutos nos separaban de este destino que conocíamos poco, pero que se revelaba majestuoso. Es cierto, el nordeste de Brasil no defrauda, pero la incógnita dotaba a Aracaju de un manto de misterio que lo hacía todavía más atractivo.

Ilha da Sogra y Mangue seco

Dado el horario de arribo (3 am), el Aruanã Eco Praia Hotel se convirtió en un verdadero oasis. Y por supuesto, despertar entre palmeras y sintiendo el arrullo del mar terminó de completar esa sensación.

Luego del clásico desayuno brasileño, en el que es recomendable entregarse a los placeres que proporcionan las frutas extremadamente dulces y el completísimo café da manhã (desayuno). Partimos hacia el Porto dos Cavalos, donde nos embarcamos en el Gazella del empresario local Paulinho Siqueira. En esa hermosa embarcación remontamos el río Piaui, lo que nos permitió observar sus características riberas. A bordo no todo fue una tácita contemplación del paisaje tropical con sus mil tonalidades de intenso verde, dado que súbitamente el esbelto velero cobró vida gracias a la excelente música a bordo. Por supuesto, el ritmo fue acompañado por una generosa barra de tragos donde (¿cuándo no?) abundaron la caipirinha, la caipiroska, las batidas de coco rivalizando con las de maracujá y la excelente cerveza local servida como suelen acotar en Brasil “estúpidamente gelada”. Con esa generosa ración alcohólica, el buen humor cundió en el velero y nadie se molestó de tener que aguardar un poco la llegada de la comida, cuya calidad íbamos degustando olfativamente durante su preparación. A cada golpe de brisa, se nos iba abriendo el apetito, ya que los aromas invadían la cubierta. Apreciábamos carnes sabiamente asadas y suculentos pescados mixturados con ingredientes locales que nuestro olfato no lograba identificar. Todo eso luego se materializó acompañado de esas gigantescas y variadas ensaladas que sólo se ven en Brasil, varias de ellas rebosantes de palmitos de tamaño y calidad descomunales.

La primera escala fue en la hermosa Ilha da Sogra (Isla de la Suegra). El nombre nos intrigó a todos, ya que las suegras -con contadas excepciones- suelen tener lo que en la jerga se describe como “mala prensa”. Por eso supusimos que el nombre derivaba de alguna falla “suegrística” o geográfica. La isla, que en el imaginario de todos sería una isla tropical cubierta de frondosas palmeras, resultó ser un atractivo banco de arena, hecho famoso a causa de la aventura que vivió allí la suegra de Pedro Marcelo, un pescador local. La suegra en más de una ocasión le había sugerido antes, insistido después y finalmente impuesto de llevarla allí junto con los nietos. Y la llevó, pero ante la falta de provisiones en el barco, le pidió permiso para ir hasta el paraje de Mangue Seco a comprar gaseosas para los chicos además de provisiones. Magnánimamente la suegra lo autorizó a hacerlo y se quedó tomando sol junto con sus nietitos. Cuando el yerno-pescador llegó allí se encontró con unos amigotes que le convidaron unos tragos, que él no desdeñó, y trago viene, trago va, se hicieron las cuatro de la tarde. La marea comenzó a subir mientras la suegrita seguía en la isla. Cuando Pedro Marcelo llegó a buscarla, a isla había desaparecido y lo único que pudo observar fue agua, más agua y tantísimo cielo azul. El pescador, temiendo lo peor, regresó a fuerza de remo y luego a la carrera al poblado donde una verdadera multitud lo esperaba en su casa, enfurecida por este imperdonable olvido. Por supuesto, el olvido no hizo más que contribuir a la tensa relación yerno-suegra. Afortunadamente para la señora, unos pescadores la habían visto y llevado de vuelta con ellos hasta el portezuelo del poblado. Fue por este incidente que el islote anónimo hasta entonces, pasó a ser conocido por todos como Ilha da Sogra.

Más allá de la particular historia, el lugar es ideal para desembarcar y disfrutar del islote (mientras está),  los baños de mar, el sol y las exquisiteces con que suelen acompañar las excursiones.

La segunda escala en el velero fue Mangue Seco, donde cambiamos de transporte para recorrer los ondulantes médanos que enmarcan el poblado. Montados en los buggies vivimos una emocionante experiencia que no sólo nos permitió apreciar la belleza de los paisajes, sino también sumarle una buena dosis de adrenalina. Entre dunas de arena blanca y palmeras, se extiende la playa que parece infinita y resalta los verdes y azules del mar.

El velero de vuelta cargaba con nuestras existencias, el cansancio ya se hacía notar y pareció acentuarse con la abundante lluvia tropical (casi un clásico), aunque no logró reprimir los impulsos por seguir degustando tragos y disfrutando de la música y la alegría brasileiras.

Canindé do São Francisco y el 5º cañón del planeta

A la mañana siguiente y luego de un par de horas de eviaje, llegamos al Municipio de Canindé do São Francisco para visitar el famoso museo arqueológico  de Xingó, inaugurado en el año 2000.

El museo comenzó a tomar forma en 1988 con las obras de construcción de la hidroeléctrica de Xingó. A partir de ese momento, se inició un gran proyecto de rescate arqueológico en las áreas que serían inundadas por el embalse de la planta energética.

Entre las más de 50 mil piezas encontradas en la región, se encuentran herramientas de piedra, cerámica y hasta un esqueleto de casi 9.000 años, que forman parte del patrimonio cultural de la región.

Luego de la visita a la usina hidroeléctrica, nos esperaba una lancha que nos llevaría por el río Sao Francisco para dirigirnos al Eco Parque Resort, donde pudimos degustar unos ricos tragos y conocer la estructura del establecimiento, que se destaca por sus magníficas panorámicas.

Volvimos a embarcarnos, esta vez para conocer el 5º mayor cañón navegable del planeta. Se trata del Cañón de Sao Francisco. Al fascinante panorama que brindan las formaciones rocosas en contraste con las aguas verdes y el cielo azul, lo completa la posibilidad de una experiencia singular: en Paraiso do Talhado nos encontramos con toda una estructura (redes de protección incluidas) para disfrutar del agua, que alcanza allí una profundidad de 10 metros y tiene una temperatura ideal.

shutterstock.com

El regreso a Aracaju tuvo sabor un dulce. Primero por el espectacular día que habíamos vivido y segundo, más literal, porque hicimos un stop en Dona Nena, la dulcería más prestigiosa de la región, donde probamos unos dulces exóticos y únicos en su género.

Crôa do Goré e Ilha dos Namorados

Con un sol radiante, encaramos uno de los viajes preferidos del turista en esta región por su singularidad y belleza. Para ellos, nos embarcamos en un catamarán que nos condujo por el río Vaza Barris durante aproximadamente 40 minutos. Al llegar, nos encontramos con el famoso Crôa do Goré, un banco de arena formado en medio del río por el movimiento del mar y que recibe su nombre de un minúsculo crustáceo: el goré. En aguas cristalinas y tranquilas se pueden realizar caminatas, tomar sol, practicar deportes acuáticos (paddle board o kayak) y aprovechar los servicios de los pintorescos bares flotantes.

La marea comenzó a subir y partimos a nuestra segunda escala: la Ilha dos Namorados (Isla de los enamorados), otro gran banco de arena que forma una isla entre el río Vaza Barris y el océano Atlántico. La isla tiene desarrollado el servicio gastronómico y las atracciones para disfrutar del sol y del agua, incluso en el medio de la isla hay una piscina natural ideal para los niños pequeños. 

Retornamos a tierra firme, donde nos aguardaba el propietario del Duna Beach Bar, un refinado balneario donde no se puede dejar pasar la oportunidad de  probar el exquisito cangrejo y los platos con mariscos.

Por supuesto, en tierra del más grande campeón de fútbol, no podíamos dejar de practicar un poco de este deporte. El fútbol playero es parte de la cultura brasileña y la permanente y estimulante rivalidad con los argentinos, todo un desafío. Lamentablemente, no hubo muchos virtuosos en el grupo y tuvimos que conformarnos con disfrutar del posterior chapuzón en las playas de Aracaju, donde se destacan los balnearios como Com Amor Beach Bar y Barraca Party.

Por la noche, luego de la escala técnica en el hotel, salimos a disfrutar de la noche de Aracajú. En el restaurante Mangara, pudimos comprobar que la gastronomía es abundante y también cautiva al público argentino. Acompañando previa, durante y después con caipirinhas y cerveza, la cena se prolongó hasta que finalmente partimos hacia un reducto con música en vivo, más tragos y mucho baile al contagioso ritmo brasileño.

Más imperdibles de Aracaju

No se debe despedirse de Aracaju sin tomar el tour panorámico de la isla y visitar los mercados Albano Franco, donde sorprenden la variedad de frutas y pescados locales; el Thales Ferraz, donde se consiguen productos típicos de la región de Sergipe; y el Antonio Franco con artesanías y souvenires a muy buenos precios, para no volver a casa con las manos vacías.

El Museu da Gente Sergipana es otro de los lugares de visita obligada para conocer la historia y la cultura de la región de forma visual y muy moderna. El museo contiene espacios interactivos y exposiciones permanentes y temporarias que sorprenden tanto a adultos como niños.

Finalmente, nos tocó despedirnos de Aracaju. Un lugar poco conocido por nuestros compatriotas pero que al trabajar ya hace tiempo con el turista local, cuenta con buena hotelería, excelente atención, óptimas playas y la alegría que caracteriza al brasileño y que deleita al público argentino. Sin dudas, un acierto de Gol Linhas Aéreas iniciar sus operaciones hacia este destino brasileño que da prueba fehaciente de que Brasil va mucho más allá de Rio de Janeiro, Buzios o Florianópolis.

Please follow and like us:
Share.

About Author

Leave A Reply

Suscribite!