Especial Ruta 40: Santa Cruz. La Patagonia infinita está en la Ruta 40

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Santa Cruz es la única provincia argentina donde la Ruta Nacional 40 une el mar con la cordillera y los hielos milenarios, además de ofrecer un horizonte infinito. Una travesía por la historia del planeta, de los tehuelches y de los pioneros de este territorio aún virgen.

Por Sonia Renison / Fotos por Ariel Mendieta, Alejandro Guyot y Turismo Santa Cruz

Auto, moto o en bici, el sueño de una travesía rutera atrapa el alma de los aventureros románticos. Es el desafío de convertir una ruta en un destino. Y, en la Argentina, la Ruta Nacional 40 convierte su recorrido en un destino. El territorio santacruceño, tiene el tramo más largo del país y une el mar con la cordillera, a lo largo de casi 1.400 kilómetros donde la historia del planeta, de los pueblos originarios y los estancieros que tallaron la producción de esta tierra, se abrazan a la naturaleza virgen y al horizonte infinito.

Pero la perla está en alcanzar su kilómetro “0”. Está en Cabo Vírgenes, el extremo continental más austral. Para los corazones románticos, resulta el sitio exacto que divisó Hernando de Magallanes en 1520. Hoy justo donde se unen el Estrecho de Magallanes y el mar Argentino está el faro de un siglo, con la casa original del farero convertida en museo, para descubrir cómo era la vida en borde continental. A pocos minutos, en la costa, una reserva provincial alberga la segunda pingüinera más grande de Sudamérica, con ejemplares de pingüinos Magallanes.

En suelo santacruceño ofrece además, en esta travesía, un recorrido por las estancias de más de un siglo que conviven con hoteles de los años 40, donde corren historias de pescadores y aventureros.

En Río Gallegos, la capital santacruceña, la mayor infraestructura impone el primer alto en el camino. La historia y el presente convergen e invitan a conocer sus museos, iglesias y restaurantes, así como su naturaleza, porque junto al río, en la reserva Costera Urbana, la avifauna convoca para avistajes imperdibles, incluso de la especie Macá Tobiano, en peligro de extinción. A tan sólo a 63 kilómetros se encuentra la Laguna Azul, un espejo de agua enclavada en el cráter de un volcán, donde la formación geológica Pali Aike revela un paisaje lunar.

Historias de luchas obreras, como las de la Patagonia Rebelde que relata la masacre de un millar de peones laneros, plasmadas en un film de culto y que continúa investigando el historiador Osvaldo Bayer, se advierten en el camino cuando se suceden los carteles ruteros de los distintos parajes. Y es colosal sentir que aún hoy, en medio de la meseta patagónica, la soledad se adueña del alma y estremece pensar cómo fue un siglo atrás.

La travesía por este primer tramo de la 40 en zona patagónica conduce hacia el oeste de Santa Cruz. El camino juega y serpentea con las vías de trocha angosta del tren comercial más austral del mundo, construido para trasladar el carbón mineral de Río Turbio.

Hay pequeñas historias familiares que abonan la mística de la región, como los dueños del hotel Bella Vista hoy convertido en un anclaje de viajeros que hacen un stop para descansar, almorzar y hasta para pescar.

El corredor de la cuenca carbonífera también atrapa al visitante. Hoy más que nunca se entiende en su visita la importancia de una producción para todo un pueblo y una región.  Hay un museo y primer socavón que permiten conocer en detalle el esfuerzo y la vida en este rincón del mapa. Aún se puede conocer el “Chufi”, el camión que funcionaba a carbón y que está en las fotos históricas de la zona.

Localidades como Turbio Viejo, Paraje Julia Dufour, Mina 3, Río Turbio y 28 de Noviembre crecieron al ritmo del carbón mineral. Entre las viviendas actuales aún permanecen intactas las primeras quoncet (casas de chapa de forma semicircular). El avistaje de cóndores, trekking y cabalgatas son parte de la oferta de la localidad 28 de Noviembre, donde también se puede recorrer de a pie un bosque tallado por escultores.

Hacia el horizonte

La ruta toma rumbo norte al que no abandonará jamás hasta llegar a la Quiaca, en Jujuy, en el límite con la vecina República de Bolivia. De los más de los 5.200 kilómetros que comprende la travesía, el tramo rutero más extenso se expande por suelo santacruceño con 1.400 kilómetros de estepa, mar y cordillera que albergan lo que pocos saben: la mayor concentración de áreas naturales del país.

La ruta 40 se sumerge en la estepa patagónica. Quizás haya sido el horizonte imponente lo que impactó al cantante internacional Cristian Castro, quien recorrió este verano parte del suelo patagónico para llegar a El Calafate y participar en la última Fiesta Nacional del Lago, a mediados de febrero. Allí, en esa villa patagónica, se encuentra una de las grandes maravillas naturales del mundo: el Glaciar Perito Moreno. El mismo fue declarado Patrimonio de la Humanidad y es parte del Parque Nacional Los Glaciares, un área con más de doscientos glaciares que permiten descubrir el origen del planeta y que atrapan el alma con sus paredones de hielo con vetas azuladas de más de 60 metros de altura.

Hay de todo para hacer en esta villa turística junto al lago Argentino. Incluso la novedad del verano: realizar travesías naúticas en kayac entre los hielos y el estreno de un exclusivo crucero para dormir en un cinco estrellas flotante junto a las masas de hielo.

La ruta 40 sigue, pasando por el paraje La Leona, un sitio histórico hoy convertido en hotel boutique, hasta llegar a El Chaltén. El asfalto permite no sólo transitar más descansado, sino también ganar tiempo para disfrutar de una aldea de montaña de ensueño, como lo es justamente El Chaltén, la Capital Nacional del Trekking.

Trekking para todos

Los más de 50 circuitos para hacer senderismo le valen a El Chaltén el título de Capital Nacional del Trekking. El plus está en el circuito de cerveza artesanal que se estrenó en las últimas temporadas y que posibilita conocer el proceso de su elaboración antes de seguir viaje y hacer una parada en Lago del Desierto. Este rincón del oeste santacruceño es especial para vivir la experiencia de dormir en la naturaleza. Hoy se puede pernoctar en un domo (carpa con el confort de un lodge).

La Ruta 40 sigue hacia el norte, donde Tres Lagos y Gobernador Gregores son lugares para conocer la Patagonia profunda y conforman la antesala del Parque Nacional Perito Moreno. Más adelante continúa hacia el flamante Parque Nacional Patagonia, donde se preserva al Macá Tobiano; mientras que en Bajo Caracoles, el único hotel con cafetería y combustible, sirven el mejor café espumante expreso. Desde allí se accede a Lago Posadas, una localidad de apenas 400 habitantes junto al lago del mismo nombre y con hotelería boutique de ensueño. ¿La perla? Forma parte del circuito Binacional Parque Patagonia que le permitirá durante 500 kilómetros conocer también, las vecinas localidades chilenas de Valle Chacabuco, Bertrand, Chile Chico y retornar por la localidad argentina de Los Antiguos.

Cada verano en Los Antiguos, la Fiesta de la Cereza es una cita insoslayable. Lo mismo que la Fiesta de Las Chacras. Y es Perito Moreno, Capital Arqueológica provincial, el último punto de la Ruta 40 santacruceña desde donde se puede acceder a la famosa Cueva de Las Manos (abierta todo el año), declarada Patrimonio de la Humanidad, que está inmersa en el cañadón del río Pinturas y ofrece el vestigio de quienes habitaron la zona hace 9 mil años.

Si el cuerpo y el tiempo resisten, el viaje puede volver al mar a través del Corredor del Viento, en Santa Cruz, porque los ruteros de alma saben que una travesía es como la vida: se renueva tramo a tramo.

Ocho tips para ruteros
1 Como cualquier piloto de travesía, el agua y el abrigo son fundamentales.
2 Conocer la autonomía del vehículo es otro básico. Entre las localidades de Bajo Caracoles y Tres Lagos la distancia de 300 kilómetros es sin sitios de stop. Siempre hay que cargar combustible donde se pueda, aunque el tanque todavía tenga, porque nunca se sabe si en el próximo pueblo hay nafta.
3 Para manejar en ripio, en auto o 4×4, es necesario cuidar la marcha, siempre lenta y segura, pues resbala como si el suelo tuviera aceite. En moto, la rueda trasera siempre tiene que traccionar, así se evitan posibles caídas.
4 El primer tramo rutero santacruceño y el último son de ripio. Si se va demasiado despacio, también se puede perder el equilibrio en dos ruedas. Para los pilotos de motos, lo fundamental es que la nave se mueva con fuerza. Por ejemplo, es mejor ir en 5ta a 100 km que en 6ta, esto nunca. (Sólo para entendidos).
5 El Viento es una de las claves de la Patagonia. Casi la misma prevención vale para manejar en ripio que para andar con viento. Hay que estar atentos sobre todo a las ráfagas, manejar en cambio bajo y con mucha fuerza.
6 Para los motoqueros, el traje especial entre botas (que tiene una cubierta interna de neoprene), el traje y el camperón (diseñado para “mototourning”) y el casco “atado”, son los básicos en una travesía.
7 En general lo motoqueros se manejan en grupo y cada uno sabe cómo arreglar posibles desperfectos en su vehículo, pero bien vale armarse fixture de talleres mecánicos y estaciones de servicio, lo mismo para los conductores de 4×4 y autos.
8 Un must: La hoja de ruta. Una preproducción del viaje, con la traza de tramos, anotando lugares donde comer, visitar, descansar, mecánica, ayudan a hacer más segura la travesía.

CÓMO LLEGAR: Si no se cuenta con moto propia o vehículo, hay sitios para alquilar este tipo de vehículo y emprender la travesía por esta región de la Patagonia.

GASTRONOMÍA: la cerveza artesanal Chaltén inauguró su temporada. Blanca y Manuela Del Río desarrollaron todas las normas de calidad y embotellaron por primera vez con posibilidad de exportar. La receta eslava tiene seis siglos de historia e integra un circuito cervecero impecable. Producto imperdible: Carne de guanaco. Los mejores chef preparan esta carne autóctona.

MÁS INFORMACIÓN
santacruzpatagonia.gob.ar
www.parquesnacionales.gob.ar
www.turismo.gov.ar

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