Buenos Aires secreta: el emblemático Edificio Kavanagh.

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El Kavanagh, uno de los exponentes del art déco en Buenos Aires esconde una curiosa leyenda.

El mito o leyenda en torno al emblemático edificio de la zona de Retiro aún hoy se sigue alimentando y desmintiendo por igual. Es cierto que la historia de amor-odio en torno al mismo no deja de ser atractiva y por eso nos sumamos a la transmisión de los acontecimientos, aún cuando haya probados elementos para refutarlos.

Dice la historia que la construcción del Kavanagh entre 1934 y 1936, a cargo del ingeniero contratista Rodolfo Cervini y los arquitectos Sánchez, Lagos y de la Torre, fue promovida por Corina Kavanagh en represalia por el despecho sufrido por su hija en manos de Mercedes Castellanos de Anchorena, quien prohibiera la relación de la misma con su hijo por no tratarse de una familia patricia. Fue así que Corina compró el terreno y encargó la construcción del edificio de 120 metros de altura que durante varios años fuera el más alto de Argentina y Sudamérica. ¿El fin? Obstruir la visión de los Anchorena, que veían desde su casa (el actual Palacio San Martín) la Basílica del Santísimo Sacramento que ellos mismo habían edificado para convertirse en el futuro sepulcro de la aristocrática familia. Paradójicamente, hoy desde el único lugar que se puede ver la iglesia, es desde el pasaje que bordea el edificio y que tiene por nombre Corina Kavanagh.

Ahora, como bien mencionamos, esta leyenda parece no ser más que eso: una leyenda. Lo que sí es innegable es el fantástico legado de esta magistral síntesis de Racionalismo y Art Déco que significa el Edificio Kavanagh. Allí, arquitectónicamente, conviven la tradición y la renovación, París y New York. Y es justamente esto, lo que lo hace tan singular. La edificación de hormigón armado y su forma escalonada que permitió la construcción de terrazas con jardines y fuentes, como los que se observan en el piso 14, son algunas de las innovaciones que tuvo esta torre para la época. Otras de las características distintivas fueron la instalación de un equipo de aire centralizado, una pileta, talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica y sistema telefónico central.

El edificio, declarado Monumento Histórico Nacional por la UNESCO en 1999, cuenta con 105 departamentos, no tiene cocheras ni portero eléctrico, y es habitado por personajes que incluyen desde periodistas famosos hasta el descendiente de un Lord inglés que el año pasado puso a la venta el emblemático piso 14 en nada menos que 3,9 millones de dólares. Y no es para menos, porque el departamento tiene 740 metros cuadrados, de los cuales 475 son cubiertos y se reparten en cinco habitaciones (todas suites de entre 60 y 80 m2), un comedor para doce personas, un living dividido en dos partes, una barra iluminada como discoteca, playroom y cocina y baños remodelados. El resto de la superficie corresponde a tres privilegiadas terrazas con fantásticas vistas 360º de la ciudad. La principal de ellas es la que corresponde a la “proa”, la “marca” de diseño de esta legendaria construcción.

ph: shuttersotck.com

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