Harry Potter Bar: la magia está en el café.

Harry Potter Bar: la magia está en el café.
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Como tantos otros curiosos, metimos nuestras narices en el proclamado “Bar de Harry Potter” ubicado en el corazón de Palermo.

Por Stefanía Goldammer Al llegar a la esquina donde chocan las transitadísimas Cabrera y Serrano, hay que poner cierta atención para encontrar el vinilo de la Lechuza Blanca que, posada sobre la tipografía, te informa: llegaste al bar Félix, Felici & Co. Será que caímos en la mala costumbre de juzgar por la portada a los locales a los que decidimos entrar a comer, a tomar algo, a pasar un buen tiempo. En un acto de rebeldía, este bar en la esquina elige desafiar y conquistar con su estilo minimalista. Y si decidís seguirle el juego y dar ese paso, la magia te sorprende adentro. Los conocedores empezamos a descubrir los guiños a la saga de J.K. Rowling que tanto apreciamos, unas varitas por acá, unas palabras con la inconfudible letra por allá, stencils que proclaman  “por este camino al ministerio de la magia”. No obstante, algunos sienten una inconfundible desilusión al dar cuenta que este bar no funciona como Museo “Harry-Pottense”, que no van a encontrar un divertimento temático para sus ojos, que son simplemente detalles de afecto y gracia de sus dueños para ellos mismos. Otros, superamos ese segundo y posamos los ojos donde realmente tienen que ir: en su menú de bebidas. Es que este bar es el hijo del tórrido romance que 4 amigos (una profesora de filosofía, un editor de comics, un programador de sistemas y una barista de export) tienen con la bebida amada por tantos: el café. Y créanme, este amor es del tipo que contagia. Basados en todo el conocimiento que tienen sobre los granos, sobre el proceso, sobre lo difícil que es encontrar un café bien realizado en Buenos Aires, finalmente eligen dar el paso y compartir este amor con nosotros los extraños de paladar sin entrenar, que aceptamos respaldados por nuestra ignorancia cualquier expreso quemado, cualquier café frio de tamaño medio litro con gusto a nada más que a hielo. Se respira en cada rincón del local esta pasión, sus creadores nos cuentan lo complejo de educar al argentino sobre el buen café, de explicarle que la medida del expreso debe ser a rajatabla una onza (por más cortito que se vea), que la leche de los cortados debe ser si o si vacuna para evitar cambiar la textura y el sabor que debe tener para mantener su excelencia, entre otras “Leyes del Cafetero”. En pocas palabras: que más no siempre es mejor. Las bebidas que ofrecen además, se pueden acompañar en perfecto matrimonio con las masas de receta 100% sicilianas, producidas por sus compañeros gourmeteros de Cannoli Palermo. Dicha dupla hechiza las papilas gustativas sin piedad. Buscando el desarrollo constante, este verano suman para deleitar a sus clientes, variantes de café frío (esta vez si, con opción de leche vegana), y los sábados ya es costumbre que un chef amigo les use una parte del espacio para realizar sus famosos sándwiches de pastrami que causan furor. La magia definitivamente existe en esa esquina, y rendirse al embrujo de los hechizos culinarios que allí suceden es una experiencia fantástica que deja con ganas de más.
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