Santa Marta, entre la sierra y el mar

Santa Marta, entre la sierra y el mar

Colonial, apacible, bella y aventurera, Santa Marta descansa sobre la costa del Caribe, a casi mil kilómetros al norte de Bogotá y poco más de una hora de avión desde la capital colombiana. Del Libertador Simón Bolivar a Gabriel García Márquez, su historia enamora, y también su paisaje, enmarcado por la inigualable Sierra Nevada.

Por Dani Dini santamarta2 "La magia de tenerlo todo”, reza la campaña de Santa Marta, ciudad en pleno Litoral Caribe, capital del departamento colombiano de Magdalena. Tiene con qué sostener ese slogan y también el nombre con el que se la conoce en el continente, ‘la perla de América’: por un lado playas maravillosas de mar cálido, por otro, la Sierra Nevada con su biodiversidad única, antiguo hogar de los Tayrona y otras tribus cuya cultura ancestral es parte del ADN colombiano. Y la unión de ambos, porque aquí la sierra se mezcla con el mar, creando un paisaje único. Meca del buceo y de los lugares más buscados del mundo para practicar birdwatching, es el sitio indicado para hacer turismo aventura pero también para relajarse y descansar, al ritmo apacible que sólo puede tener una ciudad con alma de pueblito colonial. Santa Marta está ubicada a orillas de la bahía que lleva su mismo nombre, sobre el mar Caribe, en las estribaciones de la Sierra Nevada, que es el cordón montañoso más alto del mundo al lado del mar y asiento natural de cuatro pueblos indígenas emblemáticos de América: los koguis, wiwas, arhuacos y kankuamos. Por si fuera poco, se lleva el mote de ser la ciudad más antigua de Colombia y la segunda más antigua de América. Tiene otros sellos históricos que la caracterizan: fue el lugar donde murió el Libertador Simón Bolívar, también enamoró a Gabriel García Márquez y ya más en línea contemporánea, es la tierra del famoso cantante Carlos Vives. El Malecón, la Marina y su puerto, son un lujo de la arquitectura moderna donde encallan barcos de todas partes del mundo que van recorriendo el Caribe, buscando zonas libres de huracanes. Es un combo que forma parte del paseo a pie obligado, frente a un Centro Histórico que enamora con su esencia de la época de la colonia. Fundada el 29 de julio de 1525 por el conquistador español Rodrigo de Bastidas, Santa Marta es hoy uno de los principales destinos del Caribe colombiano, y ostenta el título de Distrito Turístico, Cultural e Histórico de su país. La canción dice que tiene tren pero “no tiene tranvía”, pero lo que Santa Marta además tiene es la combinación perfecta de sierra, mar, selva y mucha historia. Tiene café, deliciosos platos típicos “de la costa”, música, un color verde intenso, aguas cristalinas y hasta cumbres nevadas. Santa Marta tiene magia y tanto los samarios -tal como se llama a los locales- como cada rincón allí, se empecinan en demostrarlo. santamarta3 A paso lento, por el centro histórico Santa Marta tiene un gran legado histórico, representado en la arquitectura y en las calles del centro de la ciudad que pueden recorrerse a pie atravesando la Catedral, sus museos, plazas y hoteles boutique, hasta llegar al Malecón de Bastidas. Entre sus destacados son imperdibles: · La Catedral Basílica de Santa Marta: Fue la primera basílica construida en América Latina (1765), de estilo renacentista. Al inicio de su construcción la ciudad tenía una población muy pequeña, mermada por los múltiples ataques de piratas ingleses, franceses y holandeses que desde 1543 hasta 1712, quemaron y saquearon la ciudad más de veinte veces. La Catedral enorgullece a los samarios, está llena de recuerdos y leyendas, y se dice que en algún lugar de su edificación está escondida una pequeña urna que contiene el corazón y las entrañas del Libertador Simón Bolívar, quien el 20 de diciembre de 1930 recibió un solemne desfile fúnebre desde la Casa de la Aduana hasta este lugar. Allí también se encuentran los restos del fundador de Santa Marta, Rodrigo de Bastidas. santamarta4 · Claustro San Juan Nepomuceno: Su construcción comenzó en 1765 y culminó en 1811. Ubicado en la esquina de la Calle Grande (calle 17) y el Callejón del Seminario (carrera 2), inicialmente fue construido para el asentamiento del Real Seminario Conciliar de Santa Marta, aunque ha sido hogar de múltiples funciones de la vida política, social y cultural de la historia samaria. · Claustro San Juan de Dios: Construido en 1760, fue sede del antiguo Hospital San Juan de Dios. Hoy alberga al Museo Etnográfico de la Universidad del Magdalena. · Casa de la Aduana: Famosa por ser considerada la primera edificación que se levantó, no sólo en la ciudad, sino en América, por los españoles. Está ubicada en pleno Centro Histórico de Santa Marta, allí donde originalmente se fundó la ciudad. Sobrevivió a incendios, terremotos y saqueo de piratas. Pasó por múltiples nombres y funciones, entre ellas, fue la primera Casa de Gobierno. Hoy es sede del Museo del Oro Tairona y allí se exhibe una colección de orfebrería elaborada por los indígenas de esta raza. santamarta6 · Casa de Madame Agustine: Ubicada en la esquina de la Calle Real o Calle Grande (calle17) y el Callejón Real o Callejón de Don Pedro Salas, es una joya colonial que fue construida en 1745. En ella vivió una elegante dama francesa llamada “Madame Agustine”, quien -dicen- tuvo un romance con el doctor Alejandro Prospero Reverand, el médico que atendió en sus últimos días de vida a Bolívar. Fuera del centro histórico pero como parte del recorrido ineludible por Santa Marta, hay que visitar la Quinta de San Pedro Alejandrino. Se trata de una hacienda que data de 1608. Fue el lugar donde Simón Bolívar pasó sus últimos días y donde finalmente falleció, el 17 de diciembre de 1830. La Quinta se encuentra en el barrio Mamatoco y es considerada un santuario de la patria. En ella se ubica además una hacienda del siglo XVII dedicada a la producción de ron, miel y panela. santamarta5   Parque Nacional Tayrona, un santuario natural No hace falta aclarar que el Parque Nacional Natural Tayrona, es uno de los mayores atractivos que tiene Santa Marta, a 34 kilómetros de la ciudad, yendo por la Carretera Troncal del Caribe, vía Guajira. Es una reserva natural de aguas cristalinas en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, en la línea nororiental del departamento de Magdalena. Hábitat de una gran cantidad de especies que se distribuyen en regiones con diferentes pisos térmicos que van desde el nivel del mar hasta alturas de 900 m, está considerada una de las bahías más hermosas de América. Basta llegar allí para comprobarlo: el paisaje es la confluencia de la montaña con el mar, una postal mágica que hace al enclave de un conjunto de bahías de aguas cálidas, Cinto, Neguanje, Chengue, Arrecife, Gairaca, Bahía Concha, Cañaveral, entre otras. Punto obligado de los amantes del trekking, ofrece distintos circuitos entre los cuales el más popular dura cerca de tres horas y comienza en la zona de Arrecifes y Cañaveral, atravesando sus playas para llegar al Cabo San Juan. Lo típico es pernoctar en alguno de los campings del camino, que ofrecen carpas y también hamacas para pasar la noche. Para quienes deseen algo más sofisticado, los ecohabs son un clásico: simpáticas cabañas hechas de palma y madera que se mimetizan con el entorno, con vistas privilegiadas y la sensación de estar, literalmente, durmiendo en un árbol en plena sierra, pero con todas las comodidades de una habitación de hotel. El único consejo que debe seguirse a rajatabla, independientemente de qué opción de alojamiento uno elija, es llevar provisiones importantes de agua, pantalla solar y repelente para mosquitos. Aquí la naturaleza es intensa en todos los sentidos. En el macizo hay restos arqueológicos de la antigua cultura Tayrona, expresados en caminos, terrazas y ciudades de piedras, entre las que están la mítica Ciudad Perdida -que exige, para llegar a ella, una caminata de cinco días- y Pueblito. En total el Parque Nacional Tayrona representa 15,000 hectáreas de biodiversidad única y es un verdadero santuario natural y legado de la tribu que le da su nombre, además de una de las reservas ecológicas más importantes de Sudamérica. santamarta7 Hacia la montaña: Minca, café, río y ecohabs Adentrándose en la Sierra Nevada, a media hora de la ciudad, está Minca, un verdadero paraíso ecológico atravesado por el río que bautiza a la zona. Fue hábitat de las tribus indígenas que habitaron la región y es uno de los puntos más ricos para hacer avistaje de aves, con cerca de 300 especies registradas, entre residentes y migratorias. Tiene muchos atractivos, como Pozo Azul, un punto ideal para disfrutar del río Minca al que se accede caminando y donde muchas familias locales llegan para hacer un “paseo de olla”, como se llama a una especie de picnic que en esta zona de Colombia implica llevar la olla de hierro propia para hacer un sancocho o guiso de gallina, al lado del agua. Otro punto ineludible es la finca cafetera familiar La Victoria, que tiene más de 120 años de historia y continúa produciendo café orgánico de exportación, con las mismas maquinarias y técnicas de hace más de un siglo atrás. Fundada por una familia escocesa en 1892, la finca pasó a manos de los Weber, inmigrantes alemanes que escaparon de la guerra, en 1950. Hoy continúa al frente uno de los hijos de esa familia, Micky, quien supo recuperar ese legado que en algún momento fue apropiado por la guerrilla. Su esposa Claudia se encarga de las visitas guiadas que culminan en el divino bistró del piso superior de la fábrica, donde es infaltable tomar un buen “tintico” con una torta casera recién horneada y llevarse a casa café en grano de gran calidad, por menos de ocho dólares el paquete de medio kilo. De las 600 hectáreas totales de la finca, sólo 132 tienen cafetales, mayormente de variedad arábica. Si bien el famoso Eje Cafetero colombiano queda más al sur del país -es el triángulo que forman los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío-, aquí se consigue café de muy buena calidad, que nace enclavado en el bellísimo paisaje de la Sierra Nevada. Como salpicados en el verde y en distintas alturas, en esta zona también se pueden encontrar los pintorescos ecohabs, otra opción para vivir la sierra en todo su esplendor. colombia.travel/es santamarta8
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