Vuela: El túnel de viento

Vuela: El túnel de viento

En General Rodriguez, Vuela Argentina ofrece la experiencia de volar en un túnel de viento, como si se estuviera en caída libre de paracaídas, pero con toda la seguridad de estar en tierra.

Arrancamos el año buscando nuevas experiencias para compartir en esta sección destinada a “escapadas”. Así se nos planteó la posibilidad de hacer algo fuera de lo tradicional y a la pregunta ¿por qué no?, le siguió un “vamos ya” lleno de expectativa y emoción. Tomamos las coordenadas y agarramos la autopista a Luján con destino a General Rodríguez.

Al cabo de una hora aproximadamente, divisamos la torre metálica estilo NASA, de 33 metros de altura, enclavada ahí, prácticamente en el medio de la nada: campo. Estacionamos el auto y nos dirigimos a la recepción donde primero nos recibió el aire acondicionado en claro contraste de los 34 grados exteriores y después, Norberto Calvagni, uno de los dueños e instructor del lugar, que nos interiorizó en el proyecto y en la experiencia.

En un país claramente cortoplacista, reconfortan los proyectos que se desarrollan en el tiempo. Vuela nació como idea allá por 2011, cuando se empezaron los diseños, las maquetas, se buscaron proveedores, se hicieron pruebas, se falló y corrigió hasta dar vida a este túnel de viento inaugurado a fines de 2014 (el primero en Argentina). Por supuesto, antes de eso, hubo una etapa de instrucción a cargo de especialistas europeos que capacitaron a los instructores durante 20 días.

Así hoy uno se encuentra apenas arribado con un grupo de gente que además de amable, está realmente preparada y ofrece total seguridad a lo largo de toda la experiencia.

Pero ¿qué es Vuela? Es un simulador de caída libre (como la que se experimenta al saltar en paracaídas), una corriente de aire ascendente controlada que permite a quien se anime (no es para nada riesgoso) flotar, permanecer suspendido en el aire, moverse libremente, interactuar con otras personas, volar.

La experiencia comenzó con la entrega del equipo y una breve charla introductoria en que se explica la posición del cuerpo y las señas que hará el instructor dentro del túnel a fin de mejorar el vuelo. Después nos dirigimos al simulador, esa mole que tiene cuatro motores que generan una succión de hasta 240 km/h y que permitirán flotar y disfrutar como niños durante un rato.

Nos colocamos los tapones de oídos, las antiparras y los cascos, y nos ubicamos en la sección de espera, desde donde se ingresa por turno al túnel.

El pack para iniciados incluye tres vuelos de 1 minuto cada uno. En general, al finalizar uno ha logrado la estabilidad necesaria para flotar libremente. En cada ingreso nos irán sosteniendo y guiando para perfeccionar la posición corporal. La sensación es increíble y alcanza su clímax cuando al final del último vuelo el instructor se suma al vuelo y gira, se eleva y desciende, junto al participante mostrando las posibilidades de este deporte.

Para destacar, casi no hay limitaciones para volar en el túnel, se puede practicar de 7 a 99 años y hasta los 130 kg de peso. Entre las anécdotas del lugar están la del señor de 79 años de edad (el más longevo hasta ahora) y una que recuerdan con mucha satisfacción: la de un joven que llegó en silla de ruedas y se animó a ingresar al túnel.

Como todo lo que entusiasma, uno se queda con ganas de más. Quedará el adquirir el video, algún elemento de merchandising y disfrutar alguna bebida o algo para comer antes de irse pensando en volver, porque si de algo pueden dar crédito en Vuela, es que la gente vuelve.

www.vuela-arg.com.ar

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