La Cumbrecita, paraíso alpino de Calamuchita.

La Cumbrecita, paraíso alpino de Calamuchita.

El único pueblo peatonal de la Provincia de Córdoba. Una reserva natural enclavada en las Sierras Grandes. La magia del bosque, la alta cocina centroeuropea y todo el encanto de un lugar para recorrer y descubrir a pie.

Luego del viaje hasta Villa General Belgrano para después dirigirse hacia el oeste unos 38km por ruta pavimentada, se divisará un pueblito con casas de estilo alpino enclavado en el medio del bosque. Sólo algunos pueden darse el gusto de llegar a este pequeño paraíso alpino, declarado reserva natural de uso múltiple y pueblo peatonal. Para hacerlo, hay que tener en claro por dónde pasa la vida a la hora de dejar en “pausa” los negocios, las obligaciones y permitirse la conexión total con la naturaleza y la actividad física. Y en ese punto de encuentro que conduce al equilibrio del cuerpo y la mente, de la aventura y la naturaleza, del descanso y el placer, se siente –por así decirlo- haber llegado a un edén de pequeñas dimensiones llamado La Cumbrecita. cumbrecita2 El tiempo parece correr de manera distinta cuando se ingresa por las callecitas empedradas y comienzan a vislumbrarse las pequeñas construcciones en las cuales la madera predomina y el Río del Medio atraviesa el pueblo, convirtiéndolo así en el centro de este gran ecosistema. Una comunidad entera está preparada para recibir a un visitante que anhela una estadía incomparable con otro destino. Y con salida al río o inmerso en el bosque en una moderna suite con spa. Un impasse a lo cotidiano, digamos. Para que no haya excusas, en caso que algo quedase pendiente, La Cumbrecita es el primer pueblo wi-fi de la Provincia de Córdoba. Es decir, en cuestión de segundos, desde un recóndito y mágico rincón a 1.450 msnm (metros sobre el nivel del mar), el mundo entero está a los pies del paraíso. Aventurarse al desafío La postal está impresa, con los colores y brillos más intensos que la madre naturaleza pudo dar. Pero apropiándose de ella, la postal se vive y cobra el verdadero sentido: el de atreverse a la aventura. Las excursiones están previstas para ser realizadas con guías habilitados, las hay de dificultad sencilla o media que tienen una duración de 3 horas aproximadamente o bien, las de mayor dificultad, para quienes cuenten con cierto entrenamiento físico, que superan las 6 horas. Estos últimos incluso podrían realizar hasta tres circuitos en un mismo día. calamuchita Los circuitos para recorrer son múltiples y llevan a descubrir lugares inhóspitos: cascadas con saltos de 14 metros de altura y ollas de más de 5 metros de profundidad rodeadas de grandes rocas y una vegetación increíble. Realizando trekking de ascenso se pueden tomar fotografías de bellas vistas del Valle de Calamuchita, bosques, cavernas secas del río, arroyos y playas de arena. Un trekking de mediana exigencia (5 horas de caminata) lleva a realizar un recorrido que permite conocer la formación de las sierras a través de la erosión de millones de años y es el “geo-trek” -geología+fotografía-, en el cual se descubren las siluetas más antojadizas de los distintos procesos geológicos. Al río subterráneo se arriba después de una caminata de 2 horas y se puede explorar en tres tramos que demandan distintos niveles de exigencia. Para los más osados, será necesario utilizar cuerdas para poder descender, habrá que nadar en algunas ocasiones e ir descubriendo las galerías y entradas de luz del sol que juegan en la oscuridad con figuras indescriptibles. Para los amantes de la pesca deportiva, la trucha arcoíris se esconde en los ríos de aguas puras de La Cumbrecita. Y para quienes quieran saber de la historia de los pioneros provenientes de Alemania que construyeron este lugar allá por el 1900, también vale la pena realizar el circuito histórico que lleva a conocer la capilla, la fuente, la plaza de ajedrez, el castillo, entre otros. Una aventura con múltiples opciones para quienes quieran ser parte de esta postal. cumbrecita4 El pueblo ecológico de las Sierras Cordobesas Respirar en una Reserva Natural de Uso Múltiple y caminar por las callecitas de un Pueblo Ecológico son elecciones insuperables para quienes buscan un destino con un concepto más amplio que el de una estadía de descanso. La conciencia ecológica y ambientalista se encuentra incorporada en los hábitos y costumbres de los pobladores y eso no sólo se aprecia a través de la belleza con la que se presenta el paisaje en cada una de las estaciones del año, sino que se transmite de la manos de la naturaleza, en su estado más puro. Los ríos que la atraviesan, que están bajo jurisdicción provincial y tienen régimen especial de manejo, permiten practicar la pesca de truchas diferenciada, por lo que los amantes de esta actividad llegan a La Cumbrecita para practicar este deporte y en muchas ocasiones para elaborar artículos en revistas especializadas en la temática. La educación ambiental, entonces, se encuentra vinculada al área protegida y a los recursos que existen, los bosques son considerados como integrantes tanto del paisaje cultural e histórico como tesoros de la naturaleza que además de ser cuidados, se recuperan de manera permanente. Las postales de La Cumbrecita retratan bosquecillos de especies nativas a unos 1.300/1..600 m.s.n.m., bosques de tabaquillos y maitén, especies que crecen sólo en sitios del mundo donde la altura y las condiciones geográficas y climáticas se reúnen para generar el microclima perfecto. Las caminatas de poca, media o mayor exigencia y las cabalgatas, permitirán recorrer con guías especializados los diferentes rincones que brindan la montaña, los cerros, las cascadas, los ríos de aguas cristalinas y los arroyos que bajan entre cortadas. El senderismo es una de las actividades por excelencia, realizándolo se llegará hasta alguno de los bosques exóticos de más de 50 años de existencia que se encuentran en distintos grados de evolución y conservación. Los mismos fueron implantados con doble finalidad: la protección del riguroso clima y como cuidado de áreas escarpadas asociadas al área urbana, a fin de prevenir escorrentías en épocas de lluvia. El pinar de la Cascada Grande, por ejemplo, es uno de los que integran el circuito turístico más visitado, después del propio pueblo. Atravesándolo, se tendrá la sensación de estar en un cuento de duendes, en el cual los árboles compiten por alcanzar el sol y al filtrarse los rayos de luz, se producen imágenes de efectos únicos. Por eso, los distintos circuitos para transitar, se transformarán en el aprendizaje vivencial del cual los mismos pobladores se jactarán de ser sus “guardianes”. Ellos serán quienes nos conducirán a rincones únicos de un pueblito con características centroeuropeas que se une a formaciones rocosas, ríos, montañas en conexión con el cuidado de su propio tesoro natural. Visión turística y planificación urbana Allá por el 1938, cuando llegaron los pioneros inmigrantes a La Cumbrecita, ya se visionaba un destino con perfil turístico en el cual los rasgos centroeuropeos fueran el complemento atractivo, además de sus paisajes insuperables. El particular diseño con tipologías constructivas e hitos históricos que la distinguen, la modalidad de la restricción vehicular que la convirtieron en el primer y único pueblo peatonal en la Argentina; provienen de una planificación urbana que la convierten en un destino distinguido y elegido. Una de las motivaciones más grandes del visitante es llegar a este rincón que ofrece los servicios acordes a esa tranquilidad ansiada, elegida y encontrada. Dejar el coche estacionado y a posteriori dejarse llevar a pie para disfrutar de los sonidos, colores y perfumes es uno de los regalos que sólo en las callecitas de pendientes pronunciadas se podrá encontrar. Y en ese marco, se apreciarán las construcciones diseñadas en madera, piedra y vidrio que combinan el estilo alpino y los techos a dos aguas que se respetan tanto en las edificaciones particulares como en los hoteles, cabañas y accesos turísticos. La infraestructura y equipamiento combinados con el excelente servicio de atención son el resultado del desarrollo de un destino que apunta a la excelencia. El visitante se sorprenderá desde un comienzo, con la ruta asfaltada que permite un viaje placentero, el empedrado pintoresco al ingresar al pueblo atravesado por el Río del Medio y la recepción de personal especializado que dará la bienvenida. Luego vendrá lo que depare la visita según las propias inquietudes, el relax en medio de las montañas y una estadía que breve o de varios días, será tan inolvidable como diferente.
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