Puerto La Pista.

Puerto La Pista.

Una escapada a uno de los rincones del Delta que esconde un spa, cabañas y el secreto para volver renovados.

Por Stefanía Goldammer

Tigre siempre fue dueña de su propio estilo. Para aquellos que vivimos apretados en la vorágine de los edificios, disponer de cierto tiempo libre e ir hacia allí nos predispone a pasar un grato momento. Pasear por la geografía de la ciudad es suficiente para sentirse gozoso, subir la apuesta adentrándose por los ríos ya es participar de un juego de confrontación con y hacia la imperiosa naturaleza del lugar. Adentrados en el Paraná de las Palmas (un viaje de 90 minutos en lancha colectivo), en la segunda sección de islas, declaradas Reserva de Biósfera por la Unesco, nos topamos con un muelle y un cartel que nos da la bienvenida a Puerto La Pista. Cinco playas de arena con sus respectivas mesitas de palmera, caminos que se bifurcan e invitan a perderse dentro de los bosques, actividades acuáticas y deportivas, cabañas casi temáticas ubicadas en los distintos paisajes y un gran y confortable restaurant nos entusiasman a sacarnos las ganas de cualquier antojo que se nos ocurra tener en este espectáculo geográfico consolidado en ríos de bellezas deslumbrantes. puertolapista2 Dejando un poco atrás el paisaje isleño, atravesando una corpulenta reja cruzamos el umbral a lo que parece un universo paralelo. Hectáreas de verde escudadas por la densa vegetación hacen sentir a uno que todo lo aledaño se disocia cada vez más lejos. En medio del silencio de esta lejanía, algunas cabañas desperdigadas por el terreno y la majestuosa piscina de fondo, una construcción irrumpe el paisaje de llanura que rodea: encontramos el spa. Una vez adentro y cerrada la puerta detrás de uno, se produce un hecho que ronda lo fantástico, inexistente y casi mitológico para todos: la mente se apaga por completo y todo aquello que nos compone por dentro y por fuera se une a lograr el sublime objetivo del bienestar. Se debe subrayar con doble línea que este objetivo parecería alcanzarse con la simple predisposición de uno mismo, pero es en realidad logro indiscutido del impecable despliegue de dicho spa. Pensado para que la relajación sea no solo muscular por un breve corto de tiempo, sino una completa transformación corporal, integral y sensorial. Las actividades a realizar se despliegan en un amplio abanico de posibilidades para explorar distintas formas de lograr el descanso total. Una de estas posibilidades, para ejemplificar la idea de integral, es la del Circuito Hídrico, que se conforma por un Sauna Seco para relajar la musculatura, un Sauna Húmedo para activar la circulación y eliminar toxinas, una Ducha Escocesa para desanudar los músculos y un hidromasaje con agua ionizada para terminar de distender. Dicho circuito puede realizarse la cantidad de veces deseadas en un determinado tiempo, manejando la necesidad de cada individuo (siempre supervisado por el staff, que hacen sentir a uno cómodo y cuidado durante todo el proceso). El lugar ofrece también un vasto menú de masajes, que van desde deportivo hasta con el agregado de reflexología, en los cuales las masajistas se encargan de personalizarlo para cada necesidad y agrado individual. También incluyen tratamientos de estética, faciales y capilares para trabajar sobre molestias puntuales y potenciar las ganas de sentirse mejor. Toda esta magia que sucede dentro se refleja en los amplios ventanales del establecimiento, que le recuerdan a uno constantemente que se encuentra ubicado en este bello paisaje de naturaleza y silencio. El Spa Puerto la Pista es sin duda una propuesta distinta y sumamente recomendable, que invita a dejar el mundo de lado y repararnos rincón por rincón, donde el único problema que tendremos es pensar que se nos acaba el tiempo y habrá que salir del ensueño y volver a la realidad. www.puertolapista.com
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