Ruta 40: Un viaje a los secretos del Triásico en La Rioja

La Rioja y siete formas de sumergirse en el período Triásico para conocer los secretos del mundo “dino” y adentrarse en el Corredor de la Ruta Nacional 40. Valles y montañas, historia, cultura y la producción que proponen las fincas y el camino del olivo además de una gastronomía donde el Torrontés se erige como estrella indiscutida.

Por Sonia Renison / Fotos: Sonia Renison y Fotos APN (Parques Nacionales) Turismo La Rioja.

En bici, caminando, con luna llena, en 4x4 o en camiones especiales para practicar overland, el mundo de los dinosaurios tiene su anclaje en la provincia de La Rioja, que abre siete puntos imperdibles para seguir las huellas del Triásico. Aquí este período se expresa en toda su magnitud en las geoformas de mantos de areniscas que conforman el territorio riojano.

Hablamos del Parque Nacional Talampaya y alrededores, territorio que integra el yacimiento paleontológico que une al Parque Nacional riojano y el provincial Ischigualasto, más conocido como “Valle de la Luna”, en San Juan.

Las dos áreas protegidas pertenecen a la cuenca geológica “Ischigualasto” que representa la evolución del Planeta en el Período Triásico (hace 200 a 250 millones de años), época en que vivieron los dinosaurios. Tan sólo pensar que aquí no sólo se encontró el primer resto paleontógico, el más pequeño (apenas 30 centímetros) y la tortuga más antigua que se conoce en el mundo, sino que además científicos de distintas latitudes llegan para recabar información, colma toda expectativa. Adentrarse y pisar este suelo de arcillas y areniscas que viran del rojo al verde, es realmente mágico.

Pasión de multitudes, el mundo dino atrapa a todas las generaciones. El hallazgo de los primeros dinosaurios fueron la clave para definir la importancia del lugar que los albergó millones de años antes de que reinaran los dinosaurios gigantes durante el Jurásico y que desaparecieran hacia el Cretásico.

Una de las características principales de este territorio es que al formarse la Cordillera de los Andes, el corazón de la tierra quedó expuesto tal como se ve hoy en día y, como si fuera una pizarra gigante, alberga los cañadones donde se relata la evolución del planeta en cada color, en cada franja y en cada paredón.

Rojo, blanco, amarillo, rojo, naranja o lila, de acuerdo a la antigüedad, son los colores de los sedimentos y la formación a la que pertenecen: Formación Los Rastros, Los Colorados, Ischigualasto, Chañares, Tarjados y Talampaya. El paso del tiempo, el viento, la lluvia han erosionado las cuencas y brindan las geoformas que definen los nombres de algunos de los circuitos, como el Monje, la Ciudad Perdida, El Rey Mago y la Catedral Gótica.

La luz del sol, si es por la mañana o cerca del atardecer, acentúa las formas y le imprime un mayor atractivo a la zona. Nunca el paisaje será igual a la ida y a la vuelta, la acción del sol hará que el recorrido se renueve siempre.

Uno de los circuitos para recorrer se llama “Arco Iris” y se accede siempre con vehículos autorizados y guías expertos, como Juan Latif y Camilo Ormeño que pertenecen a la Cooperativa de Guías de Talampaya, con asiento en la localidad de Pagancillo, y que cuentan historias de sus propios abuelos cuando cincuenta años atrás, antes de la creación del área protegida (1975), recorrían la zona con sus cabritos.

Su historia califica los recorridos por la zona que, además, presenta otro circuito a “Ciudad perdida”, donde la erosión dejó al descubierto geoformas que simulan una ciudad sumergida entre cañadones. Son excursiones menos conocidas y más diferentes en cuanto a los colores e historias. Caminando entre los cañadones, el visitante podrá advertir la flora y fauna, descubriendo guanacos, zuris (ñandúes), cóndores andinos y maras (la libre autóctona), emblema del Parque. El acceso es desde RN76, en el kilómetro 142, y al finalizar la excursión siempre espera un refrigerio de nueces confitadas y uvas pasa con el sello indiscutible de La Rioja.

Quien no haya ido nunca, debe saber que desde la ruta de acceso el trayecto es de una media hora hasta el centro de servicios y que, por estar inmerso en un desierto, cada servicio tiene el doble de complejidad para los viajeros exigentes. De todas formas, las obras de infraestructura desarrolladas en los últimos años, que incluyen un diseño minimalista y una exquisita decoración, garantizan una estancia gratificante.

Según el intendente del Parque Nacional, José María Hervas, cada año llegan unos 70 mil visitantes que recalan para conocer el ambiente donde vivieron los dinosaurios.

El PN Talampaya abarca unas 215 mil hectáreas protegidas que, sumadas al vecino parque sanjuanino, abarcan más de 275 mil hectáreas protegidas y Patrimonio de la Humanidad. En suelo riojano hay dos entradas principales, la tradicional donde se encuentra el centro de informes, restaurante, centro de servicios (incluye duchas y sanitarios) y las oficinas donde se contratan las excursiones y el parque para acampar.

Desde la entrada principal al PN Talampaya, hay un circuito autoguíado (frente al centro de servicios) denominado “Sendero del Triásico” y es especial para recorrer en familia porque cuenta, de menor a mayor tamaño, con dieciséis réplicas a tamaño real de dinosaurios que poblaron la zona, como el “riojasaurus incertus”, un herbívoro que media unos siete metros de largo.

Este recorrido es de doscientos metros y se realiza de a pie en cualquier momento de la visita. Es interesante porque brinda un panorama muy especial de este lugar, ya que las figuras parecen cobrar vida y se encuentran inmersas en la vegetación autóctona. Es prácticamente imposible no sentirse pequeño frente a semejante inmensidad poblada de seres gigantes.

Hay otras excursiones recomendables. El safari Aventura Plus se contrata vía mail, teléfono o directamente en el centro de servicios de la entrada principal del Parque Talampaya y a través de él se accede hasta la figura “El Monje” y de regreso hay una sorpresa con degustación de quesos, nueces y pasas, refrescos y un Torrontés, emblema de la uva blanca de suelo riojano.

Los trekking por la Quebrada Don Eduardo, un imperdible paseo de baja dificultad que dura hasta tres horas, o los senderos del Jardín botánico y Petroglifos, son parte del encanto de este lugar a los que se llega en vehículo contratado y autorizado por el parque para luego descender y realizar las caminatas.

Además de la cooperativa de guías, Ramón Méndez de Rolling Travel y Sergio Leiva son expertos en las temáticas de Talampaya, como así también Fabián Paez (runacay.com) y Sergio Torres Paez (talampayaescursiones.com). Cualquiera que llegue al parque para hacer uno de estos recorridos, casi seguro será guiado por alguno de ellos quien le contará secretos únicos de este lugar.

Para llegar desde La Rioja capital, por Ruta Nacional 38 hasta la localidad de Patquía y Ruta Nacional 150 (que se convierte en 76), por donde se accede a Villa Unión (sobre la Ruta Nacional 40), mítico corredor que en La Rioja ofrece recorridos imperdibles como la Cuesta de Miranda, donde se encuentra el pueblo histórico de Aicuña, que se convierte en una cita obligada para los viajeros y ofrece visitas a la bodega comunitaria, una iglesia histórica y la posibilidad de caminar entre las callecitas demarcadas por pircas (paredes de piedras apiladas).

Villa Unión, en el departamento de Felipe Varela, es la ciudad con mayor concentración de servicios turísticos y es la razón por la que instalarse aquí le permitirá tener más tiempo para adentrarse en el Parque Nacional, que todos creen que en un día se puede conocer pero es mejor hacerlo con calma y disfrutando, así se puede vivir cada instante y no quedarse con la inquietud de otros recorridos imperdibles.

Fuera del parque, la tierra continúa con su relato del Triásico. Por eso, la Cámara de Comercio y Turismo local, conducida por Carlos Frances, junto con Gustavo Herrera y Fabián Paez, ofrecen un recorrido en 4x4 por el Parque Municipal del Triásico, en la localidad de Banda Florida, que permite ver atractivos imperdibles como una “Cancha de bochas” gigante y geoformas con sedimentos de colores, como un Valle de la Luna en miniatura.

En la “Perla del Oeste” Chilecito, la visita al museo del Cable Carril es una opción turística que estrena infraestructura en la Estación Dos, con restaurant gourmet “El Gran Pez”, el museo de sitio y recorrido de las vagonetas y torres de hierro del siglo pasado, la mayor obra ingenieril para la explotación minera.

Es el secretario de turismo riojano, Alvaro Del Pino, quien imprime el ritmo encantador a toda la geografía para que cada año la gente se anime a conocerla o retorne por más y nuevos rincones para conocer.

La Rioja es una provincia vitivinícola que se distingue por su historia unida a las vides. Y entre bodegas artesanales y boutique, también hay fincas de alta gama que se pueden visitar y hasta alojarse, como “Chañarmuyo” y la bodega “La Puerta”, donde se puede conocer el proceso de la elaboración del vino.

Excursiones

Importante: las excursiones se puede pagar en efectivo, débito y crédito, pero hay que tener en cuenta que por estar dentro del desierto, puede fallar. El cajero más cercano está a 60 km,  mejor llevar efectivo.

Visitas nocturnas, caminata a la luz de la luna runacay.com (03825) 470368 / (0380) 154489686

Camión 4x4 overlang que permite acceder al techo del vehículo

para obtener mejores vistas. Con guía experto a bordo y tres horas de duración, incluye un refrigerio degustación. talampayaexcursiones.com

En Villa Unión, recorrido por Parque Municipal del Triásico en Pueblo Banda Florida, Safari Aventura 4x4. Son tres horas de recorrido y visita a cuatro estaciones. Sin dificultad. Para todas las edades. Cámara de Comercio y Turismo de Villa Unión, Carlos Frances, carlosgabrielfrancesqgmail.com

Para caminar: Excursión por el Cañón Arco Iris y la Ciudad Perdida. Cooperativa de Guías habilitados por APN de Pagancillo. (03825) 15512367 / (03825) 1567701 Juan Latif y Camilo Ormeño.

Más datos

Hospedaje y gastronomía

:: En La Rioja capital, dos imperdibles de la gastronomía: Restaurante Orígenes, del Chef Hugo Veliz, y “La Stanza”.

:: En Chilecito: para conocer el Museo del Cable Carril, llegar a la estación 2 “El Durazno”: Allí se encuentra también el restaurante gourmet El Gran Pez.

:: En Villa Unión, Hotel Pircas Negras o Cañón de Talampaya, buen diseño, amplias habitaciones. Ambas están sobre la ruta y tienen piscina y wifi, además de buen restaurante.

:: Sobre la RN 150, en la entrada del Parque Provincial El Chiflón, Posta Pueblo Hotel. Nuevo.

:: Camino a Banda Florida, Hospedaje y restaurante Don Remo, sobre RN76, en el barrio San José de Villa Unión. Habitaciones de dos, cuatro y hasta seis personas. Tiene pileta.

:: Sobre Ruta 40, en la entrada del pueblo, Parador Ruta 40 es la parrilla con el mejor chivito. Además, tiene mercado artesanal y de regionales.

:: En Aicuña, Cuesta de Miranda, visita a la bodega comunitaria y al pueblo. Por hospedaje, los hermanos Ormeño.

:: El restaurante “Naturaleza Mística” ofrece minutas caseras a buen precio y hay opciones vegetarianas. Son porciones suculentas. Está dentro del área de Servicio de PN Talampaya (hay duchas de agua caliente) y centro de informes.

villaunion.gob.ar  ·  talampaya.gob.ar

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